
Por José David García.
México dejó escapar una oportunidad inmejorable en las copas del mundo.
Con el Azteca de por medio, con un futbolista más por casi una hora de juego y siendo superiores en términos generales, no pudieron vencer a una Inglaterra que se vio futbolística y físicamente superada por varios momentos del juego.
México jugó un buen partido ante los ingleses. Compitió de tú a tú durante los más de 90 minutos disputados en el Azteca y por largos ratos tuvo contra las cuerdas a un equipo inglés que se vio rebasado y sin recursos para salir de esa presión, más cuando se quedó con uno menos.
Sorprendió – por lo menos a título personal – la postura de México. Mantuvo la idea que funcionó ante Ecuador y salió con el empuje del Azteca a atacar, a jugar en campo contrario y a tener la pelota el mayor tiempo posible.
Sobre todo porque a Inglaterra le había costado en esta copa jugar contra equipos encerrados en su campo y que esperaban muy metidos contra su portería.
Sin embargo, México no tuvo miedo y fue para adelante buscando elaborar, construir y arriesgarse con el balón. Lo logró casi todo el juego. Generó ocasiones, puso a trabajar a Pickford y había logrado reducir al máximo a Harry Kane.
Pero ocurrió lo que no habíamos visto en este mundial: México jugó como nunca y perdió como siempre. Inglaterra, que estuvo sometida y agazapada en su cancha, puso patas para arriba el encuentro.
Con dos jugadas de la nada en un abrir y cerrar de ojos Bellingham anotó un doblete que cambió el ánimo – porque no la dinámica del juego – y daba la impresión de que todo terminaba en 38 minutos.
Lo más valioso de México fue que no se vino abajo. Se mantuvo en el alambre hasta los 11 de compensación sobre el final y pudo llevarlo todavía más al límite a Inglaterra.
Estuvo dos veces con una desventaja de dos anotaciones y siempre regresó para dejar la diferencia mínima.
Pero aún así la sensación es muy amarga porque jugando en casa y tomando en cuenta las circunstancias que se le brindaron a la escuadra mexicana, daba para lograr mucho más.
Partido brutal de Jude Bellingham que llegó a 4 goles en el torneo más una asistencia y fue el alma de Inglaterra en el Azteca. Corriendo, sacrificándose y llegando a las dos áreas. Brutal lo del jugador del Real Madrid.
México hizo un buen mundial. Para las expectativas, nos ilusionaba con que la cosa podía ser histórica porque en todos los partidos fue superior a sus rivales y tuvo que ser una potencia como Inglaterra para destruir su muralla defensiva.
Aún así, mi sensación es amarga porque la impresión así en caliente es que era nuestra y la dejamos ir. Así de sencillo. Gracias y hasta la próxima.
