Por José David García.

Inglaterra logró evitar meterse en un problema. Por lo menos, rumbo a la siguiente ronda, no se enfrentará a Portugal en un primera instancia y tendrá un cruce algo más sencillo luego de su victoria frente a Panamá.

Los ingleses se me están cayendo un poco del podio de favoritos. Se han visto incapaces de dominar a equipos replegados y que cierran espacios. 

Da la sensación que lo sucedido en ese glorioso segundo tiempo frente a Croacia, se debió más a un planteamiento suicida de los balcánicos que de un equipo con grandes herramientas más allá que jugar en transición rápida. 

Ahí se les presentaron metros para correr y un Harry Kane en transe que aparte de los dos goles que anotó, repartió a diestra – siniestra y le dió parque a las flechas que tiene los Tres Leones para destrozar al espacio.

Contra Ghana y Panamá Inglaterra casi tropezó con la misma piedra. 

Le costó generar ocasiones desde el toque corto y ante su incapacidad de crear ventajas desde lo colectivo o ganar duelos por las bandas, dependió de la pelota parada y balones en largo. 

Inglaterra no logró controlar el ritmo de los partidos, sufrió en largos ratos en defensa y supeditó mucho de sus victorias a alguna inspiración individual de sus estrellas. 

Yo no sé si con este nivel le alcance contra una selección de su misma jerarquía, tomando en cuenta que esta fase de grupos dejó en evidencias sus debilidades y que ni Panamá o Ghana contaba con mucha pólvora en ataque. Porque ambas selecciones jugaron para merecer mayor premio. Especialmente la panameña. Gracias y hasta la próxima.