
Por José David García.
Francia tiene para jugar su tercera final consecutiva de copa del mundo. Algo similar a lo que logró Brasil de 1994 al 2002.
Es un equipo con mucho talento, herramientas para modificar – especialmente de medio campo hacia al frente – y colectivamente hablando es la única selección potente que se ha visto imponente en todos sus partidos.
Ante Noruega no se guardaron nada – a pesar de estar ya clasificados – y metieron a un equipo como para ganar e intentar aplastar a unos noruegos que decidieron descansar a sus estrellas para la siguiente ronda.
Francia fue muy superior. Noruega tuvo un momento de reacción pero tras el 1-3 de Dembélé y el penal fallado, la cosa estuvo inclinada a un solo lado.
Lástima que nos quitaron la posibilidad de ver un Mbappe – Haaland y un encuentro en igualdad de condiciones.
Ahí se notó el tema de las alineaciones y la realidad es que los franceses pudieron marcar algún gol más por las ocasiones generadas y la superioridad en todas las facetas.
Mención honorífica para un Ousmane Dembélé que anotó tres goles en el encuentro, viene de otra temporada destacada en el PSG y puede terminar siendo como la máxima figura de este Mundial si los demás se descuidan un poco en el tema goleador, porqué ya lleva 4 tantos en esta justa.
Es verdad que Noruega puso un equipo alterno y se guardó lo mejor que tiene, pero nunca es sencillo marcar tres anotaciones en un partido y menos por parte de un jugador que pasó de ser repudiado en el Barcelona a ser genio, figura y Balón de Oro.
Francia ya disputó las finales de 2018 y 2022. En una ganó con una marcada superioridad frente a Croacia y la más reciente frente Argentina la perdió por detalles en la tanda de penales.
Deberían estar peleando por su tricampeonato y sin duda pelearán por su segundo mundial de los últimos tres. Gracias y hasta la próxima.
