
Por José David García.
De La Fuente no se creyó sus propias palabras tras el empate ante Cabo Verde. En el fondo sabía que tenía que agitar el avispero para que España diera otra imagen en el segundo partido contra Arabia Saudita.
Así fue. De La Fuente realizó una importante revolución en la alineación y realizó varias modificaciones para que España mostrará otra actitud, energía y recursos futbolísticos.
Especialmente porque no solo necesitaba ganar, sino porque ocupaba marcar goles, por ende tenía que tener mayor agresividad y una cara más ofensiva.
Dentro de esos cambios fue evidente que la entrada de Lamine Yamal cambió el techo de esta selección española.
La estrella del Barcelona no solo eleva el nivel, sino que condiciona para mal a su rival y para bien a sus compañeros de equipo.
Aglutina a rivales, abre espacios y constantemente gana duelos a la hora de encarar al lateral rival. Marcó el primer tanto del partido y estuvo todo el rato provocando situaciones por derecha.
Además ingresaron Olmo, Oyarzabal y Alex Baena, potenciando a España en la parcela de ataque.
Generó ocasiones, finalizó sus jugadas, recuperó rápido y muy alto la pelota, encontró por dentro y sobre todo por fuera soluciones.
Arabia Saudita no puso oposición, es verdad, pero La Furia jugó muy bien hoy y liquidó la historia en 22 minutos donde marcó tres goles y pudo anotar más. El segundo lapso fue un mero trámite donde pareció un tiro al blanco.
De La Fuente además se dió el lujo de gestionar esfuerzos, hacer cambios y descansar a sus figuras como Lamine y el propio Oyarzabal que anotó un par de goles y dió otra asistencia.
Ahora llegará con menos urgencia frente a Uruguay – partido más bravo del grupo – pero sabiendo que debe ganar o por lo menos rascar puntos para no correr peligro si clasificación.
La única duda será ver si España replica está postura agresiva, directa y ofensiva ante un equipo más potente y de su misma jerarquía. Gracias y hasta la próxima.
