
Por José David García.
España jugó un partido decepcionante ante Cabo Verde.
La campeona de Europa no pudo ante una selección imberbe en los mundiales y no consiguió generar grandes ocasiones de gol a lo largo del encuentro incapaz de romper el 0-0.
Salvo un par de situaciones en la primera parte desde los pies de Marc Cucurella con sus desmarques en la izquierda, dónde Ferran Torres en ambas chances increíblemente no pudo concretar, La Furia volvió a dejar esa imagen de equipo plano, predecible y sin chispa para aclarar las jugadas.
El nuevo refuerzo del Real Madrid hizo un partido bastante correcto dónde en ataque ofrecía llegada y abajo a pesar de no tener mucho trabajo logró contener el peligro.
No creo que ante un resultado negativo y un juego bastante malo se le vaya a echar la culpa a un futbolista que hizo lo que tenía que hacer y no desentonó en lo esperado ¿Verdad?
Menos al Real Madrid que tiene que mirar por sus intereses y lo que hizo fue cerrar a un jugador necesario en su plantilla, que lo quiere el técnico y que el seguro en ese sentido ya está asegurado.
Queda claro que España depende mucho de sus extremos. Si Lamine Yamal o Nico Williams no están en buen nivel o sanos, a los ibéricos les cuesta un mundo encontrar profundidad, acelerar el juego y dominar el partido.
Ese fútbol de toques infinitos y pasear el balón de lado a lado murió en el 2014 y ahora sí no tienes jugadores con desborde, habilidad y facilidad para desordenar a equipos cerrados, no van a lograr muchas cosas.
Cabo Verde hizo un partido perfecto y logró rascar un punto con mucho orden, disciplina táctica y solidaridad en el esfuerzo.
Juntó y cerró sus líneas muy bien e impidió que los jugones españoles pesaran en el juego.
Duro revés para una España que ya no tendrá margen de error y deberá ganar en su siguiente partido para poder aspirar a llegar a la siguiente ronda. Gracias y hasta la próxima.
