
Por José David García.
Cruz Azul ha dejado mejores sensaciones en la Liguilla con respecto a Pumas.
Venció al Atlas en ambos partidos siendo superior, mientras que a Chivas lo echó tras realizar un buen segundo tiempo en el Jalisco sin pasar grandes apuros en los últimos minutos en una llave muy pareja.
Por su parte Pumas sufrió de lo lindo ante América y Pachuca.
No ganó ninguna eliminatoria y terminó pidiendo la hora en ambos encuentros de vuelta en CU con fallas milagrosas de Rondón y Henry.
Clasificó por su posición en la tabla y únicamente tuvo 30 minutos de buen juego ante las Águilas dónde parecía que tenía la llave liquidada.
Una en dónde casi le remontan tres goles en 60 minutos.
Cruz Azul parece favorito. El cambio de técnico les ha dado un nuevo aire y los futbolistas se ven cómodos, motivados y con mucha confianza con Huiqui al mando.
Colectivamente se les ve convencidos de la idea de su entrenador, es un plantel que tiene opciones de recambio y que el momento feo tras la salida Larcamón ha pasado a mejor vida.
Pumas por su lado no ha mostrado la misma solvencia en esta Liguilla.
Ha dependido de chispazos individuales de Jordan Carrillo y de la diosa fortuna para nunca ir por detrás en el resultado y tener el pase en su mano.
Futbolísticamente queda claro que Cruz Azul ha mostrado más cosas en la Liguilla.
Pero Pumas da esta sensación de que le toca aunque se quite, aunque se ponga el pie y haga todo lo humanamente posible por no ganar.
Son muchas las cosas que han caído a favor de los universitarios como para no pensar así.
Más el aura de su entrenador que a pesar del fracaso en Concachampions, ha construido a unos Pumas sólidos a nivel defensivo, muy efectivos al contragolpe y en dónde ha encontrado en un par de piezas talento diferencial cuando lo grupal no acompaña.
El favorito es Cruz Azul, pero esas cosas esotéricas, de las energías y demás misticismos, me indican que los Pumas se terminarán llevando en esta ocasión la copa.
Por qué el Dios del fútbol quiere de una vez que rompan esa malaria de 15 años sin campeonar, tras los acontecimientos milagrosos que hemos presenciado en sus llaves pasadas. Gracias y hasta la próxima.
