
Por José David García.
Pumas asumió una postura mucho más ofensiva. Normal tomando en cuenta el contexto de la eliminatoria en dónde solo le valía ganar el partido.
En realidad los chicos de Efraín Juárez hicieron un buen primer tiempo. Atacando, siendo agresivos con la pelota y generando opciones sobre todo por las bandas en dónde Antuna y Morales fueron protagonistas.
Pachuca como era de esperarse se protegió un poco más, se posicionó unos metros para atrás y buscó el contragolpe. Ahí Kennedy se erigió como el más claro, peligroso y tuvo un par de escapadas interesantes.
A pesar de esto, los Tuzos no sufrieron demasiado y los Universitarios tampoco generaron tantas ocasiones demasiado claras, a excepción de la que voló Morales casi en la línea de gol de Moreno.
Para el complemento, Jordan Carrillo, cómo ante el América, volvió a sacar la varita y en un cobro tremendo de tiro libre, venció a Moreno mandando la pelota al poste para que a la postre se incrustara en la portería.
Ante este gol la dinámica del partido cambió y Pachuca tuvo que soltarse un poco más el pelo para atacar, pero la realidad es que no mostró gran idea e imaginación para llegar o encontrar el gol a pesar de esa insistencia, salvo la falla tremenda de Rondón en el tiempo de descuento.
Pumas no ganó ninguna de sus dos eliminatorias, terminó pidiendo la hora en ambas, pero está en la final gracias a qué hizo la tarea en la fase regular y esa ventaja en el global le dió la posibilidad de estar disputando el juego decisivo frente a Cruz Azul.
No ha jugado bien en muchos lapsos de esta Liguilla, América y Pachuca lo metieron contra su portería y probablemente pudo quedar eliminado antes, pero los chicos de Juárez han sabido aprovechar las circunstancias, los detalles, sus ventajas, ciertos momentos individuales – como el de Jordan Carrillo – y con eso están en la final justamente. Premio a su gran temporada regular. Gracias y hasta la próxima.
