Por José David García.

Cruz Azul y Chivas protagonizaron un partidazo en la ida de las semifinales. Un juego vibrante con ocasiones en ambas áreas, en dónde los dos equipos tuvieron sus momentos y en dónde cómo suele pasar en estás instancias, hubo jugadas espectaculares que terminaron haciendo la diferencia en el marcador y polémica arbitral.

Cruz Azul comenzó mejor. Tuvo 20 minutos potables de juego en dónde pisó área, finalizó jugadas y logró encontrar en buenas posición a sus atacantes. Sin embargo, Chivas encontró el primer gol tras un grave error de Mier antes de la media hora y tuvo 6 minutos donde parecía que podía dejar en la lona al cuadro celeste. 

Pero Charly Rodríguez consiguió el empate al minuto 36 con una definición espectacular y ahí, hubo otro cambio de dinámica en el partido en dónde La Máquina volvió a dominar y pudo llevarse la ventaja al descanso. 

El segundo lapso inició con la misma dinámica pero a la inversa: el Guadalajara fue mejor, encontró el gol en una gran jugada que finiquitó Sepúlveda, pero nuevamente los celestes volvieron a responder rápido y empataron de penal – con cierta polémica – con un tanto de Ebere.

Después, los últimos minutos el partido cayó en un limbo donde no pasaba gran cosa, en dónde Chivas decidió resguardarse un poco más y Cruz Azul aunque lo intentó algo más por jugar en casa, con la salida de Paradela del campo gestionó el resultado entendiendo que faltan 90 minutos y solo debe ganar en el Akron.

El partido de vuelta es de pronóstico reservado. Cruz Azul busca los partidos muy arriba y eso conlleva muchos riesgos y concede bastante atrás, mientras que Chivas es más de lo mismo con la diferencia que no tiene demasiado recambio para cualquier urgencia.

Sigo pensando que Chivas es ligeramente favorito por cerrar en casa, por tener el marcador global a favor y porqué ya demostró aura ganadora con lo hecho frente a Tigres en cuartos de final. 

Pero Cruz Azul, a pesar de generar esta sensación que ante la igualdad la suerte siempre le da la espalda en estás instancias, más por la poca grandeza que suele demostrar su portero, tiene el talento para que en un instante ponga la balanza a su favor.