Por José David García.

Lo único que esperaba del PSG – Bayern de Múnich eran goles, emociones y drama hasta el final. Más allá de la táctica, la expectativa era ver el mismo espectáculo ida y vuelta que presenciamos la semana pasada en el Parque de los Príncipes.

Eso nos dieron. Si bien, las anotaciones no se vinieron en cascada como aquella noche mágica de la Champions League que quedará para el recuerdo, si vimos un partido en dónde ambas escuadras tuvieron sus opciones, no renunciaron a atacar y a su manera buscaron la portería.

Pero sin duda el equipo de Luis Enrique se llevó la noche. Fue un poco más maduro para entender el momento y la ventaja que llevaban de la ida y asumieron una postura más reactiva. 

Nunca dejaron de buscar la portería de Neuer, pero el orden, concentración y atención que mostraron cuando no tenían la pelota fue muy destacable.

Cuando la tenían, concretaron contraataques mortales que ya los tenían en ventaja desde el minuto 3 de partido. Especialmente de los pies de Kvaratskhelia que parece que está diseñado para momentos especiales y en sus pies hay mucha grandeza.

El Bayern como siempre lo hemos dicho, es un equipo con mucho talento, muy divertido para el espectador y que tiene recursos colectivos para marcar goles, pero atrás es una lágrima.

Concede demasiado en su área, su equipo queda constantemente largo y si no termina las jugadas prácticamente es una oportunidad en contra. El Real Madrid no supo aprovechar en la llave anterior, pero el Club parisino sí.

Está exhibición colectiva en todos los aspectos del PSG solo se puede definir de una manera: equipo. Es la muestra más viva de que si bien en el fútbol tener buenos jugadores te facilita las cosas, lo que realmente te hace escalar al siguiente nivel es que esas buenas individualidades trabajen por el bien colectivo. 

Y sí, para los que piensen que le tiro a Mbappe, en efecto, lo hago. Porque si bien no podemos ser tan simplistas y reducir todo a la tortuga, tampoco podemos obviar que justo después de la marcha de Kylian, en París buscan un bicampeonato europeo y el Real Madrid ha firmado dos temporadas de absoluta basura.

En la final este PSG será gran favorito ante el Arsenal. Es más equipo, tiene mejores individualidades y además ya aprendió a como jugar está clase de partidos del mínimo detalle al máximo nivel.

El Arsenal defiende mejor y no es una verbena defensiva como el Bayern, pero los de Luis Enrique manejan mejor la presión en esas instancias y las dos facetas primordiales del juego. Mi voto es por los parisinos. Gracias y hasta la próxima.