Por José David García.

El América fue una vez más, una repetición de sí mismo como todo el semestre ante el Nashville. Definido especialmente en el primer tiempo donde otra vez en ataque no generó la gran cosa, por momentos Nashville le rompió el medio campo y en defensa dió una sensación de fragilidad alarmante. 

Esa fragilidad de que en cualquier momento y que con muy poco, el cuadro de la MLS podría poner la puntilla a la escuadra de las Águilas – lo cual hizo – en una llave que en todo momento estuvo abierta y con favoritismo para los estadounidenses.

Dejando entre ver más problemas y cuestionamientos que la calidad del plantel y la pésima planificación de la plantilla para afrontar un semestre con dos torneos.

Con el América hay varias cosas que no son naturales. En el partido lo vimos. Veiga escorado a la derecha, Brian Rodríguez por dentro como segundo delantero o ver al Chiquito Sánchez muy inmiscuido en la base de la jugada.

Ahí después ves los problemas que hay en la administración del juego, en el volumen ofensivo o una buena repartición de espacios. El segundo tiempo, ya con el gol visitante, todo se volvió caótico y los azulcremas solo tenían el centro lateral como recurso para pisar el área. 

Pero al final el América cayó eliminado en casa, sin poder marcar un gol en más de 180 minutos y se pudo llevar alguna anotación más en contra en el segundo lapso en alguna perdida que hubo en campo rival.

Jardine tiene su responsabilidad. Eso es evidente. Ya se sabía que este era la materia prima disponible para el semestre y con eso tenía que hacer funcionar la cosa.

Por lapsos largos insistió con ciertos jugadores que no le respondieron y los tuvo que quitar porque eran un ni para atrás ni para adelante o, con los cambios, metiendo jugadores residuales para remontar como Cervantes o Vázquez. 

Pero también da la impresión que lo dejaron tirado por todos lados con el nivel de ciertos pilares del plantel o lo que se ha dicho mucho, lo mal que han armado este plantel para un semestre tan importante. Cómo lo de Zendejas que ha sido paupérrimo tras regresar de lesión. O Violante que fue de lo más rescatable.

Fracaso rotundo de un equipo americanista que da la sensación de que en Liga MX tampoco le dará ni siquiera para clasificar a Liguilla y me temo que eso será o podría ser, el fin de André Jardine, el mejor entrenador en la historia del Club de Coapa. Gracias y hasta la próxima.