
Por José David García.
La única certeza que tiene el Barcelona está temporada para ganar cosas es su capacidad para producir en ataque. Es un equipo que, para bien y para mal, divierte al espectador porque siempre propone y marca goles, pero a la vez se desprotege.
En esa capacidad goleadora y ofensiva tiene mucha culpa Rapinha. Capitán y principal arma del Barca más allá de Lamine Yamal. No solo por su calidad futbolística sino por su liderazgo.
Aparece en todos los sectores de la cancha y suele tomar buenas decisiones. Además trabaja como el que más y ayuda en defensa a su equipo. En partidos grandes es el que suele sacar la cabeza y el que alienta a los demás.
Es en definitiva el motor de este Barcelona. Motor al que no podrán tener disponible en la parte decisiva de la temporada porque cayó lesionado en el amistoso entre Francia y Brasil.
En un amistoso en la maldita fecha FIFA que llega siempre en una parte del año donde el calendario es apretado y se juegan los títulos para todos los equipos. Muy inoportuno como siempre.
Sin duda una baja muy importante porque el Barcelona no tiene a un jugador como él en la plantilla y en el corto plazo jugará tres partidos clave frente al Atlético de Madrid en Liga y Champions y, probablemente, se pierda también el clásico ante el Real Madrid en el Camp Nou.
Me parece que ahora sí las aspiraciones del Barcelona caen de forma importante en la temporada. Hay que ver sí podrá sobrevivir en Champions y no pierde terreno de cara a ese clásico. Mala gestión de todas las partes contando al jugador que, como todos, no quiere gestionar sus esfuerzos y abarcar todo. Gracias y hasta la próxima.
