
Por David García.
El Real Madrid vive en la mediocridad más absoluta. Por distintas razones. Pero sobre todo, porque tiene llena su plantilla de medianías.
Jugadores que no combinan bien entre ellos y que cuando toca jugar frente a los chicos grandes, casi siempre dan vergüenza ajena.
El Madrid vive constantemente en el desorden colectivo, en malos rendimientos individuales y en mediocridades que le meten ganas, coraje y sangre, pero que no les da para darle regularidad a la insaciable exigencia del cuadro blanco.
A eso asistimos en el partido frente al Celta. Un Madrid que empezó bien el partido, intentó hacer lo que le pedía su entrenador y que igual el empate del Celta de Vigo llegó cuando menos lo merecían los Merengues, pero que le sigue faltando calidad en el juego.
A este Real Madrid de Arbeloa no se le puede acusar de falta de actitud, intensidad y de atención en el partido. De hecho la victoria se fraguó desde ese lugar. Un poco de suerte también.
Lo intentaron de todas las maneras – dentro de las limitaciones que tiene este equipo actualmente – pero no cuenta con ese toque, esa jugada, ni esa pieza diferente.
A veces aparece Mbappe – no está a día de hoy – otras veces Vinicius sale a escena, después la parada de otro partido de Courtois, o como hoy Valverde, pero de ahí en fuera, este Real Madrid es una mediocridad andante.
Es loable la energía que le impregnan al equipo jóvenes como Thiago o Palacios, pero con eso no basta para ganar partidos y si los que uno supone deberían soler los líderes no asumen como tal, es muy difícil que este equipo pueda ganar partidos.
Obviamente con este nivel no da para soñar frente al Manchester City y la pregunta es obligada ¿Cuántos goles marcará el equipo de Guardiola a media semana en el Bernabéu?
Es la realidad de un Real Madrid que sigue vivo en La Liga pero que seguramente pronto se despedirá porque vive en el alambre constante y frente al equipo de Guardiola, va a tener momentos de sufrir y de pasar hasta vergüenzas en ambos partidos porque solo les da para dar 15 o 20 minutos decentes de fútbol. Gracias y hasta la próxima.
