Por David García.

El conjunto colchonero perdió 3-0 en la vuelta pero clasificó a la final por marcador global de 4-3

El Atlético de Madrid está en la final de la Copa del Rey básicamente por los primeros 25 minutos del Metropolitano. 

Ahí logró enterrar a un Barcelona desahuciado en defensa y que además cometió muchos errores no forzados para inclusive haber recibido más anotaciones.

Pero el partido de vuelta que perpetraron en Camp Nou fue poco menos que vergonzoso. Sin oler área, sin capacidad para acumular pases y dependiendo de la suerte para que los jugadores del Barcelona no enchufaran una.

Al final, Simeone quiso ser valiente y proponer un partido de ida y vuelta. Sabía que no podía resguardarse demasiado en su portería y por ende sacó como en la ida, a los 4 delanteros.

Pero no atacó bien, mucho menos defendió como la mejor versión de un equipo cholesco y cuando tuvo la soga al cuello, se dedicó a perder tiempo, pegar balonazos y esconder el balón. Muy a lo Cholo en términos históricos.

Sin embargo, a Simeone no lo van a juzgar por la forma de jugar en ningún lado y en un partido que se juega a 180 minutos, quedará en los registros que marcó un gol más que el Barcelona y sobre todo, la narrativa se rendirá ante él porque pondrá nuevamente con su capacidad, al Atleti con una nueva oportunidad para ganar.

Con eso será suficiente para la hinchada y la crítica especializada para ponerle un altar. Gracias y hasta la próxima.