Por David García.

El Barcelona defiende rematadamente mal. Concede muchas opciones y pone en constante situación de estrés a sus defensores. Ni qué decir a su portero Joan García a quién podemos poner como figura de la contienda, que mantuvo las constantes vitales de su equipo hasta el final y evitó que el marcador en contra fuera hasta más amplio.

El Girona supo cómo encontrarle esas cosquillas a un equipo que apostó por ser ofensivo, a ir por el partido y defender siempre hacia adelante. 

Pero el tema aquí con el Barca es que no no tiene contundencia. En un escenario de ida y vuelta por lo general, la calidad se termina imponiendo.

Pero en Montilivi no fue el caso y el resultado de 2-1 terminó por ser justo con un equipo que no domina los partidos, concede demasiado inclusive ante rivales de inferior nivel y cuando sus pilares no están al 100, culmina con el apuro del recurso de balones a la cabeza de Araujo o Lewandowski.

Ahora el Barca le ha concedido el liderato a un Real Madrid que hace un mes no veía cómo podía rebasar a los culés.

Mientras que el cuadro de Arbeloa va creciendo lentamente y disipa ciertas dudas, el Barcelona las aumenta porque falla mucho en las dos áreas.

Eso le ha costado el liderato de Liga, tiene casi perdida la llave de Copa contra el Atleti y en Champions si tiene la mala suerte de que le toque el PSG, lo puede terminar pagando caro.

Hundimiento de un Barca en una semana fatídica en dónde nos enseña qué la dinámica puede cambiar y no tenemos que dar nada por sentado. Gracias y hasta la próxima.