
Por David García.
Con Pumas da igual el resultado o el invicto: las sensaciones que da en el campo son muy malas y no es capaz de controlar el ritmo del juego ni siquiera – con todo respeto – ante un rival como el Puebla.
Los chicos de Efrain Juárez no tienen fútbol elaborado, dan muchas facilidades en la pérdida y en las transiciones ataque – defensa sufren mucho con una simple jugada larga de cuatro toques de un Puebla que compitió muy bien con sus armas.
Al final, la táctica de Juárez parece que se reduce a algo muy simple: mandar el balón a cualquiera de las dos bandas, llenar el área de centros y que el Memote Martinez casque una, como en el tanto al final del primer tiempo en el 2-1.
Así sucumbió a media semana en Concachampions en dónde no generó nada, ni siquiera dominó el partido a pesar de tener mucho la pelota y al final a la llave a ida y vuelta le sobraron 30 minutos con un San Diego FC que vivió muy cómodo.
A Juárez lo único que lo sostiene es el invicto en Liga MX. Porque con los ridículos que hace constantemente en rueda de prensa y la eliminación temprana en el torneo internacional, en cualquier otro equipo ya estaría fuera.
Además, si analizamos el invicto de estos Pumas, podemos ver que empataron ante Querétaro, Atlas, le ganaron a un débil Puebla teniendo que remontar un 2-0 en contra y a unos Tigres – siendo el de más mérito – pero en dónde debieron cuando menos empatar porque le apedrearon el rancho feo.
A pesar de ello lo más destacable fueron las ganas, el amor propio y el pundonor que le metió el cuadro universitario para rescatar un juego que se debía ganar y hasta con cierta holgura.
Crédito a Efraín al que le salieron los cambios en el segundo tiempo. Pero la sensación es que a la primera derrota en Liga de fea forma el canterano universitario no la cuenta. Gracias y hasta la próxima.
