Por David García.

Algunos americanistas se equivocan con Henry Martín. Él, al igual que cualquier profesional, solamente defiende lo que es suyo. Él no juega para la gente. Ni para la prensa. Mucho menos para sus críticos. Él, juega por sus intereses y los de su familia.

Cómo lo hacemos y haríamos todos, primero nos pondríamos a nosotros y a los nuestros. La afición no entiende en términos generales, que las personas trabajan para comer y no por gusto, y el futbolista, aunque gana mucho más que el promedio, no escapa a esa realidad.

Siempre lo he dicho: a los jugadores de fútbol no hay que pedirles que sean aficionados al equipo donde juegan, sino que sean profesionales y cumplan con su deber: rendir en el terreno de juego para que pongan su granito de arena en pro de los objetivos del Club al cuál representan.

Henry, es lo que ha hecho: rendir en el campo. Mejorando su nivel, liderando con el ejemplo y marcando goles. 

Es verdad que este último año no ha sido el mejor y ha dejado que desear apurando su regreso priorizando la selección y el mundial, perdiéndose muchos partidos con América. Pero Martín ha sido una pieza fundamental en el tricampeonato y las buenas temporadas que ha venido haciendo el cuadro americanista.

Pero la afición no es dueña de la libertad expresión de los futbolistas y Henry puede decir lo que quiera, más cuando no insulta a nadie y lo que dice parte desde la lógica más básica de cualquier trabajador común.

Henry Martín juega para él y su familia, y ya solo ese interés particular le beneficia al América. Porque entre mejor rinda en el campo, hará que las Águilas estén más cerca de ganar y que él se mantenga en un lugar de trabajo que debe ser inmejorable. 

Así que dejemos de ser políticamente correctos y seamos agradecidos con alguien que lo único que ha hecho en términos generales es, estar lo mejor posible para ser decisivo con el América, y vaya que lo ha sido y ha dado muchas alegrías. Gracias y hasta la próxima.