
Por David García.
El Real Madrid es un equipo muerto. No tiene solución por lo menos está temporada y tarde o temprano, sufrirá un batacazo tremendo que lo dejará sin posibilidad de competir por ningún título.
La victoria de 2-1 frente al Rayo Vallecano ni siquiera fue justa. Sufrió y fue dominado por muchos lapsos de partido por un equipo inferior, que inclusive con 10 estaba sabiendo sufrir y que en igualdad numérica mereció inclusive algo más que el empate.
Este Madrid no tiene nada a lo que agarrarse. No tiene un colectivo que lo respalde, salvó Mbappe, no hay figuras que realmente por sí mismas rescaten al equipo – aunque el DT piensa que hay intocables – y tiene a un técnico en el banquillo que solapa todo lo mal que está el Club por dentro.
El primer tiempo fue algo menos vergonzoso con el gran gol de Vinicius, pero más allá de eso, poco más que se pudo rescatar y hasta el Rayo dió más sensación de peligro.
Ya en el complemento hasta la expulsión, el conjunto Vallecano tenía la pelota, jugaba en campo merengue y el Madrid no podía casi salir de su campo. Hasta que hubo superioridad numérica, el Real empujó, metió gente para llenar área y a base de centros buscó la igualada.
Pero el partido del Real Madrid fue una basura. Indigno para lo que ha sido este Club en los últimos años y las grandes hazañas que nos ha regalado.
Tuvo que ganarlo con un penal en el minuto 98, teniendo superioridad numérica por lo menos media hora de juego y teniendo más de 10 minutos de compensación mostrando como inicio recurso balones a la olla a ver a quien le caen.
Arbeloa ha tomado decisiones y ha dicho cosas incomprensibles que además no le han ayudado a su equipo en el campo y aquí siguen habiendo futbolistas que no hacen la diferencia y su presencia hace que todo sea menos natural en el equipo.
Como mandar a Gonzalo a la derecha, seguro metiendo a Mastantuono cuando se le ven las carencias como extremo o meter a Alaba cuando necesitas ganar desesperadamente. Vergüenza es poca lo que provoca este Real Madrid. Gracias y hasta la próxima.
