Por David García.

Hoy es un día raro para el americanismo. Raro porque a pesar de vencer con contundencia al Necaxa – dónde por fin se suma de a tres, se meten goles y se dejan buenas sensaciones en el juego a pesar de las bajas – en el aire hay un deje de depresión por la sorpresiva marcha de Álvaro Fidalgo.

Fidalgo, quien ha sido uno de los mejores jugadores en la historia del Club, y creo que ya se le puede poner en ese lugar, dejará a la Águilas para poder cumplir su sueño y jugar en el fútbol español con el Betis, todo hace indicar.

Está noticia evidentemente generó un tsunami mayúsculo en el americanismo porque no solo ha sido un futbolista en el que se ha basado mucho el juego del América, sino porque hay poco tiempo en el mercado de fichajes para realizar cualquier movimiento y poder fichar algo de la misma calidad o que se le acerca siquiera.

La victoria para el América fue anecdótica. No porque los tres puntos no fueran importantes, sino porque el juego no tuvo demasiado más allá de los goles y que los Rayos desde un buen rato jugaron con uno menos.

El segundo tiempo fue un tiro al blanco básicamente y dentro de todo lo malo con la noticia de la marcha de Fidalgo, Henry Martín volvió a tener actividad y se le vio bien en el campo, fallando ocasiones y pidiendo bastante el balón.

Fidalgo es de los más grandes que han visto mis ojos en América. No solo por su calidad, sino por su humildad, su mentalidad de superación y porque siempre estuvo para lo bueno y para lo malo.

Gracias Maguito. Es lo único válido que te podemos decir los americanistas y que ojalá te vaya muy bien en Europa. Diste siempre lo mejor de ti y te irás con tres Ligas MX más otros tantos títulos que muchos quisieran presumir en su palmarés.

La victoria ante el Necaxa me da igual. Estoy triste, necesito irme a dormir un rato y asimilar la noticia. Gracias y hasta la próxima.