Por David García.

México es un equipito. Le cuesta horrores generar ocasiones claras frente al marco y casi sin importar los cambios y los diferentes esquemas que utilice Javier Aguirre, la realidad es que el Tri no brilla a través del juego. 

Lo más destacado de estos dos partidos fueron básicamente las victorias. Sin nada de brillo, mucho trabajo, en pelotas paradas y en una jugada de último minuto que fue inesperada para todos ante Panamá. 

Lo que se puede destacar en este último duelo contra Bolivia fue Berterame, que casi siempre que le dan oportunidades deja algo de valor gol, los constantes movimientos de la Hormiga para dar opciones y que Rangel parece ser que será el titular en la Copa del Mundo.

De ahí en fuera poco más que reseñar de un México que cada que puede demuestra que tiene poco talento diferencial individual, un colectivo que tiene pocos mecanismos para lastimar al rival y un entrenador que no encuentra respuestas para que la selección haga un partido más agradable en el juego.

Se entiende que jugar en Bolivia nunca es fácil por la altura y el calor, el ritmo se suele hacer pesado y lento, pero el cuadro mexicano ha realizado estas demostraciones en diferentes contextos y el resultado casi siempre suele ser muy decepcionante como estos dos últimos partidos a pesar de los triunfos. 

Alarmas encendidas totalmente para el Mundial. Estos partidos no dejaron nada alentador. Gracias y hasta la próxima.