Por David García.

Lo más destacado de la victoria del Real Madrid fue el resultado. Volvió a jugar un partido bastante pobre en términos generales – especialmente en la primera parte – pero con dos pelotas paradas, nuevamente en la era Arbeloa, logró solventar un partido que se le estaba indigestando como tantos otros está temporada. 

El otro suceso reseñable en el partido fue la pitada del Estadio Bernabéu a sus jugadores. Fue algo continuo durante todo el juego que ni el marcador a favor logró detener. Entre los más afectados por esto fueron Vinicius Jr y Jude Bellingham.

Cada vez que tomaban la pelota recibían la furia del estadio y los silbidos de la grada. Sus encuentros fueron lamentables y nada destacable lograron hacer más que poner caras lacrimógenas ante el escenario hostil que se les presentó en la tarde en la castellana.

No es para menos. Son los artífices según diversas fuentes de la salida de Xabi Alonso del equipo y sus rendimientos erráticos durante todo el año, sumado al mal paso del equipo, los han puesto en la diana, y con justa razón.

El Real Madrid logró por lo menos ganar un partido en dónde debía hacerlo, se mantiene en la pelea de La Liga y esa pequeña conexión que vimos al inicio de temporada entre Mbappe y Guler, volvió a tener pequeños esbozos está tarde.

Porque la realidad es que el encuentro se destrabó hasta que entró el turco y se le vio con libertad, más cerca del área y buscando conectar con Kylian todo el tiempo. 

Por lo demás, la alineación de Arbeloa es bastante mala poniendo a Gonzalo como extremo derecho y darle juego a un Camavinga que simplemente no da. De ahí en fuera, aparte de los pitos y Florentino dimisión, lo del juego es para olvidarlo rápido y pensar en el Mónaco. Gracias y hasta la próxima.