
Por David García.
El América es un equipo muerto. Eso que apenas estamos en fecha 2. No solo por los resultados en ellas, sino por la imagen y la sensación de escuadra sin ideas, frustrada y que a la primera adversidad se viene abajo.
En la frontera empató un partido que igual y pudo perder y ahora en casa, lo más positivo del resultado de 0 – 2, fue que el San Luis no tuvo puntería y no terminó por marcar más goles.
La impresión que genera este equipo es que da igual el sistema que utilice Jardine y la combinación de futbolistas que haga en ella, que este América no va a jugar mejor y va a tener que hacer todo perfecto para ir sacando los partidos.
La expulsión de Ramón Juárez obviamente condicionó el juego y nos privó de ver algo distinto por más minutos, Pero aún así los 20 minutos que estuvo en el campo no hubo como para escribir un libro.
Aquí la responsabilidad ya es apuntar al dueño, Emilio Azcárraga. El ha permitido que los inútiles de la directiva hayan desarmado a un plantel ganador y que parecía que podía estar arriba mucho tiempo de manera ininterrumpida y dejó que lo convirtieran en una mediocridad absoluta.
Haciendo fichajes tarde, caros, de baja calidad y que además no atiendan la necesidad de la plantilla. Por eso vemos una bajada de nivel en el juego y en el rendimiento de otros que volaban en semestres pasados.
Ahora tiene a un equipo que juega mal al fútbol, pierde partidos de manera humillante, tiene su estadio actual semivacío y a un entrenador desesperado porque ya no sabe cómo hacer mejor a un equipo de menos talento de cuando él llegó.
Admira tu obra Emilio Azcárraga, por darle importancia a temas personales y que el perder te de igual, o por lo menos eso parece con lo que dejas de hacer y permites a otros. Gracias y hasta la próxima.
