
Por David García.
Todo el ruido alrededor previo a la final de la Supercopa de España con respecto a Kylian Mbappe me parece peligroso para el Real Madrid.
El crack francés por ningún motivo puede ser titular contra el Barcelona este domingo y Xabi Alonso, apelando a su deseo naturalidad de supervivencia en el banquillo, debe poner al mismo equipo que logró de milagro, echar al Atlético de Madrid.
No porque con ese once el Real Madrid esté tirando cohetes en cuanto el juego, pero le daría continuidad a una serie de cosas que son necesarias para poder competir contra un Barca que viene como un avión tras barrer al Athletic de Bilbao.
Mbappe es el futbolista con más goles del Madrid. Ni qué decir tiene. Pero no trae ritmo para competir en un final, es un jugador que de entrada no trabaja en la cuestión defensiva y cuando se ha visto mermado del físico, sus partidos, salvó jugadas puntuales, suelen ser muy anónimos.
Alonso se la juega el domingo. Sabe que una derrota – sobre todo lapidaria en cuanto al juego – en la final y siendo un clásico, lo dejará en la calle en Jeddah sin boleto de regreso a Madrid.
Por eso, no puede atreverse a meter al francés de inicio en un juego exigente, de mucha tensión y en dónde necesita que los once se pongan a correr como locos cuando no tengan la pelota. Que probablemente es lo que ocurra la mayor parte del tiempo.
Puede ser un arma o un revulsivo para la segunda parte si todavía hay partido, pero viendo el ritmo, dinámica, intensidad y presión que está metiendo el Barcelona a estás alturas de la temporada, no veo posible que Alonso esté pensando en dejar a dos tipos descolgados de las labores de recuperación.
Porque ya se sabe que si Kylian no corre, menos lo va a ser Vinicius que llevas unos meses lamentables y si encuentro contra el Atleti mejor ni lo recordemos.
Sin duda, mientras Mbappe esté fuera del once inicial, mejor será para un Real Madrid que da la sensación de estar peor que hace un año, inclusive antes de que le metieran cinco goles en la misma final frente al mismo rival. Impensable. Gracias y hasta la próxima.
