Por David García.

La sensación generalizada es innegable: tanto Barcelona como Real Madrid están jugando mal al fútbol. Un nivel en el que les alcanzará para competir La Liga entre ellos pero que en Europa, más temprano que tarde, un rival potente los puede echar y de fea manera a las primeras de cambio. 

Dentro de los torneos entre los que aspiran ambos a ganar este curso está la Supercopa de España. Ambos llegan con dudas tras su último partido liguero y con incógnitas por ver qué cara mostrarán en las semifinales de esa competición.

El Barca parece que tiene un rival más a modo. La victoria se ve casi asegurada para los Flick y una catástrofe solamente puede evitar que los culés no se instalen en la final. 

Por su parte el Madrid deja más interrogantes. Se medirán al Atlético de Madrid que es mejor equipo que el Athletic de Bilbao, ya les metió 5 en el Derbi de Liga y además los de Xabi Alonso no contarán con su goleador Kylian Mbappe. 

Los catalanes la tienen más fácil. Su rival forma parte de la mediocridad de la competencia local y aunque tendrán minutos de sufrir, de depender de su portero y de que el partido dará sensaciones de igualdad, con que alguno de los de arriba – ya sea Lamine, Rapinha o Fermín salgan – salga con puntería, puede resolver la eliminatoria. 

En el Madrid no se sabe muy bien qué esperar. Las dudas con Alonso siguen muy vivas y una derrota en el Derbi puede sentenciar al ex técnico del Leverkusen. 

El cuadro blanco mejoró en este inicio del año contra el Betis con una gran actuación de Gonzalo, y deberá apelar al juego colectivo y a la solidez de su bloque tras la ausencia de su estrella Kylian Mbappe.

Así que la impresión inicial es que el Barcelona estará sin muchas dudas en la final de la Supercopa, mientras en el Real Madrid, no ver hasta creer. Gracias y hasta la próxima.