
Xabi Alonso tiene un día más para vivir en el Real Madrid. De nueva cuenta su equipo volvió a dejar sobre el campo una demostración pobre, triste y muy aburrida de un colectivo en el equipo todo representa trabajo, sufrimiento y preocupación hasta el último minuto.
Otra vez vimos que en el Madrid hay jugadores muy por debajo de su supuesto nivel, el entrenador no da con la tecla y las estrellas poca diferencia generan al frente, salvo Kylian Mbappe.
Cómo sea, el francés siempre se ha hecho presente en el marcador y ahora, aunque sea de penal, volvió a ayudar a su equipo a por lo menos cerrar el encuentro y a conseguir el récord de goles en un año natural que tenía su ídolo Cristiano Ronaldo con 59 goles.
De ahí en fuera el Real Madrid da mucha flojera y es un suplicio interminable ver sus partidos porque le cuesta mucho generar ocasiones, tener continuidad en el juego y ser realmente solvente en defensa.
Con muy poco lo ponen en predicamentos y Courtois tiene que salir siempre como salvador. Lo de Vinicius es alarmante, Huijsen está para el Castilla y Arda Guler se le ha visto muy lejano del comienzo de la campaña.
Por lo único que puede respirar Xabi Alonso es que Rodrygo poco a poco ha recuperado su nivel y que pudo mantener el cero frente a un buen cuadro como el Sevilla.
La prueba de fuego de Alonso y este Real Madrid será en la Supercopa de España que, de seguir así, huele a que le pintan la cara y dónde las estrellas que enterraron a Ancelotti el año pasado, enterrarán a Xabi Alonso más pronto que tarde. Gracias y hasta la próxima.
