
Por David García.
Lo del Real Madrid es que ya es de risa. Venció por la mínima en la Copa del Rey a un rival de tercera categoría pidiendo la hora, colgado de su portería y con unos jugadores que no podían mantener la pelota.
Me gustaría que siguiera Xabi Alonso, pero con estas presentaciones es muy complejo defender su proceso cuando casi siempre empeora a su equipo con los cambios, muchos jugadores están por debajo de su nivel y parece que aquí solo puede meter goles Kylian Mbappe.
El francés provocó los tres tantos que logró concretar el Real Madrid al Talavera y eso fue suficiente, para que el Club blanco lograra estar en los octavos de final de la Copa del Rey.
De ahí en fuera, otra vez un Madrid que no sabe cerrar partidos, manejar ventajas y que se ve peor siempre cuando Alonso intenta meterle mano desde el banquillo, condicionado o no a la hora de hacerlos.
Al descanso y con el 0 – 2 como testigo, yo estaba defendiendo a Xabi porque lo que le interesa es llegar con algo de crédito a la Supercopa de España y ganar partidos como sea. Primero existo, luego mejoro las condiciones de mi existencia.
Pero si todos los partidos de su Madrid tienen que ser trabajo, sufrimiento constante y que el equipo dependa para todo de Mbappe hasta de un club de tercera, esto no va a ir a ningún lado.
Especialmente con los jugadores que son pilares en el proyecto porque salieron de la banca a tocarse ahí abajo, andar por el campo y aver cuando pintaba el árbitro el final y caía se regresaban a Madrid con un ridículo más en los bolsillos.
El primer tiempo no estuvo mal con el once que puso Alonso porque mostraron interés, respeto por la camiseta y ganas de ganar el partido, pero de ahí en fuera, veo casi imposible que el Real Madrid termine la temporada con el entrenador que tiene. Gracias y hasta la próxima.
