Por David García.

La cofradía gala conquista Bilbao 

La victoria del Real Madrid se cimentó primordialmente de los pies de los francés Kylian Mbappe y Eduardo Camavinga. Si bien el trabajo colectivo mejoró con respecto a otras noches, los futbolistas franceses dieron un recital cada uno en lo suyo y le ofrecieron las respuestas necesarias a Xabi Alonso para encontrar nuevamente la victoria. 

Lo de Kylian ya es costumbre. Podrá ser un jugador que condiciona muchas cosas estructurales en el Club, pero sigue haciendo goles y está siendo la vía de salvación del Madrid para encontrar las victorias y sobre todo los puntos.

El primero es un golazo, por la recepción, como se quitó al defensor y luego como definió poniéndolo al palo lejano de Unai Simón. De lo que Mbappe: el mejor definidor en el mano a mano del mundo. 

El segundo tanto, igual un derechazo implacable que simplemente dejó sin nada que hacer a Simón que se lanzó más que nada para la foto porque era imposible llegar a esa pelota. 

Camavinga, que se puede decir. Ha sido un chico que ha sufrido muchas críticas – con mucha razón – pero que hoy en San Mamés dió un recital presionando, recuperando y ganando duelos a diestra y siniestra. 

Oxígeno para Alonso

El Real Madrid dió un gran partido en lo grupal. Entendió que tenía que empezar por volver a ser un equipo y como tal mostrarse solidario, ser intenso y mostrar mucho amor propio luego de los últimos resultados.

No solo recuperaron esa sangre que exige la camiseta, sino que desactivaron al rival, movieron con mayor sentido la pelota y encontraron las ocasiones necesarias para terminar por fin un partido tranquilo, gestionando la ventaja y sin pedir la hora como otra noches. 

Fue una victoria de equipo más allá de que hubieron destacados individuales, hoy Bellingham volvió a ver ese jugador que tiene recorrido, que pelea todas y corre para atrás.

Carreras solvente y un gran nivel de concentración y Courtois que al final del día si bien el Real Madrid ganó con justicia, holgura y solvencia, cimentó su victoria con tres paradones del belga y un Bilbao que forzó varios córners. 

El rival no viene bien, es muy irregular y está en la mitad de tabla, pero había que ir a ganar a una cancha compleja, que el año pasado ya había caído el Madrid y que había dejado escapar el liderato antes equipos pero es que este Athletic. 

Oxígeno puro para un Xabi Alonso que encontró un buen once y que parece que puede ir sanando ciertas heridas con algunos jugadores de ese vestuario tras la debacle en el Wanda. Gracias y hasta la próxima.