
Por David García.
Para haber habido muchas conversaciones, reconciliaciones y un ambiente de paz en el vestuario del Real Madrid tras el viaje a Atenas en Champions, la realidad es que la cosa sigue igual de mal si de juego hablamos y los mismos vicios, problemas y limitantes del equipo de Xabi Alonso que ha mostrado desde principios de temporada se mantienen presentes.
Fue una basura de partido la que perpetró el cuadro merengue ante el Girona en dónde a duras penas pudo sacar el empate contra un equipo que está en zona de descenso, sola ha ganado dos partidos y lo tuvo contra las cuerdas a un Madrid que simplemente se dedicó a tirar balones a la olla sin muchas ventaja.
Dentro del desastre colectivo podemos señalar al entrenador por la mierda de cambios que hace, a los futbolistas por lo mal que están jugando y de las estrellas que poca diferencia hacen y que condicionan todo el armado del equipo.
Una de ellas es Jude Bellingham. Desde el inicio de curso ha sido un dolor de cabeza para su cuerpo técnico que se ha visto obligado a ponerlo cuando no estaba para jugar y a mantenerlo en el campo cuando no estaba para seguir.
Hoy ha sido una de esas noches en dónde el inglés ni ayuda atrás ni tampoco hacia adelante y salvó alguna que otra recuperación, ha sido un correr como pollo sin cabeza sin realmente ocupar el espacio que debe.
Alonso se ve obligado a sacar a Arda Guler siempre porque no le genera estos dramas si lo quita del terreno de juego y a mantener una estructura jerarquía que no funciona y no le ha dado dividendos nunca a este Madrid, con Mbappe, Vinicius y el propio Jude.
No parece una convivencia natural, con química o que tenga fluidez ni que las cosas se den con facilidad en el campo. A estás alturas Xabi será una nueva víctima de unos niñitos consentidos que solo le interesa su ego y logros personales.
El único que se salva de la quema es Mbappe. Por el gol y por la actitud que mostró de querer ganar e ir a por más. Ni siquiera Vinicius que a pesar de haber provocado el penal, se volvió a perder mentalmente con reclamos y con intentos de engañar al árbitro que casi le cuestan goles al Madrid.
El Real Madrid ahora perdió el liderato de la Liga, el técnico parece que sigue perdido y no define una idea de jugar y los cracks imponen sus deseos individuales por encima del bien colectivo en un club que va cada vez más a la deriva. Gracias y hasta la próxima.
