Una roja de diferencia 

Al final, que no los engañe el marcador: el Barcelona sufrió más de la cuenta y sudó la gota gorda para poder vencer al Olympiacos. 

Por lo menos mientras los equipos estuvieron en igualdad de condiciones. Por qué después de la expulsión el Barca encontró los goles, las ocasiones y el control del escenario. 

Sin embargo, los 65 minutos anteriores a eso fueron una continuación de la vergüenza vivida frente al Sevilla y la arrastrada sin éxito que le propinó el Girona el sábado en el mismo Montjuic. 

Ya si el Olympiacos en casa le tuvo por muchos minutos con un estrés constante en el cuerpo con situaciones límite contra su área, habla de lo mal que está jugando el cuadro de Flick.

Igual ganar es ganar y llegar al clásico con una victoria tan contundente desde el marcador es alivio puro para el entorno blaugrana.

El Bernabéu, el bálsamo ideal 

En los últimos tiempos da casi igual como esté el Barcelona, cuando hay un clásico de por medio, suele vacunar al Real Madrid y más en el Bernabéu. 

Hoy el cuadro culé no juega bien al fútbol, las lesiones lo han mermado y cualquiera lo mete en problemas. Pero no el Madrid. 

El Real Madrid cuando parece que tiene todo a favor para hacer un buen clásico, suele salir vapuleado y goleado por un rival que se sobre motiva y excita cuando tiene que jugar en la capital española.

El equipo de Xabi Alonso a pesar de ser líder no está para tirar cohetes y si salen como frente al Atlético, el Barca no tendrá empacho de querer meterles 7 goles. 

Será un clásico parejo porque el Barcelona suele rendir bien con el Madrid y porque los blancos no han dado el nivel en los partidos grandes en el último año y medio. Gracias y hasta la próxima.