
El Barcelona ganó con justicia al Oviedo 1-3. Lo qué fue. Ni más ni menos. Bastante mérito para el equipo de Hansi Flick que no tuvo de nueva cuenta a Lamine Yamal y que empezó perdiendo el encuentro con un error garrafal de Joan García.
El equipo de Paunovic compitió muy bien en el primer lapso siendo peligroso al contragolpe, aguantando los embates del Barca y tuvo alguna que otra situación para meter el susto a los culés.
Sin embargo, ya los blaugranas habían generando lo necesario para no irlo perdiendo tan siquiera y si no hubiera sido por Aarón, los postes y la pifia de Joan García, estaríamos hablando de un triunfo de trámite.
Creo que ahora volvemos a ver al mejor Barcelona. A pesar de no tener a Lamine Yamal, encuentra soluciones para abrir defensas cerradas, suele someter a sus rivales y a pesar de no contar con su mejor pieza, han aparecido otros elementos como Rashford, que agitan las cosas y provocan ventajas.
Yo no sé cómo acabará la temporada y cuál será el desenlace del escándalo arbitral Negreira, pero lo que es una realidad es que aquí no hubo polémica a alguna, ganó el que fue mejor y a pesar de ciertas precariedades de plantilla en el Barcelona, los jóvenes y los refuerzos están poniendo su granito de arena.
Lo bueno es que este Barcelona está jugando bien, sabe levantarse de escenarios complejos – a diferencia de años anteriores – y no depende de un solo muñeco para llevarse los encuentros. El fútbol hoy fue justo con los de Flick. Con todas las de la Ley. Gracias y hasta la próxima.
