
No vamos a ser redundantes en lo que ya se dijo muchas veces durante la semana: que Chivas fue superior al América y fue justo ganador del Clásico Nacional.
El problema ya no se trata de hablar de un partido puntual y en particular de la temporada del equipo de André Jardine. El tema pasa nuevamente en que el origen de todos los males en el equipo es la directiva. Con nombre y apellido: Santiago Baños.
Baños, de forma cínica, presentó a los refuerzos hace algunas semanas, señalando que estaban muy contentos con el mercado que había hecho, y esperaban poder con ello, tener un buen torneo.
Supuestamente también Jardine – dicho por él mismo – había pedido a los refuerzos y estaba contento con ellos. Todo un teatro orquestado y televisado por Santiago para quitarse culpas a final de campaña, dejando ver qué él hizo su trabajo cumpliendo con las peticiones del técnico.
Sin embargo, yendo a los hechos, André no solo no pidió a estos futbolistas, sino que no cree en ellos y piensa con sus decisiones, que no le aportan nada a la forma de jugar de su equipo.
Alexis Gutiérrez, quien roza los casi 6 millones de dólares por su traspaso, no fue ni convocado para el Clásico Nacional y solo ha participado en amistosos.
Ralph Orquin, que ha realizado buenas campañas con Juárez, no le alcanza ni para salir al banquillo y volvió a jugar con la Sub 21.
Violante es una pieza con potencial pero que no pasa de ser un suplente aceptable y Zúñiga, al que se le nota falta de calidad en el oficio de 9, no puede ganarle en la carrera por el puesto al Búfalo Aguirre que no mete goles ni por accidente.
Así que más allá de caer en lugares comunes de echar leña contra el entrador – que es lo que quiere está directiva porque sabe que las culpas irán hacia con ellos – es centrarnos en una diferencia que gastó más de 20 millones de dólares en un mercado de fichajes decepcionante por la calidad de jugadores y porque tiraron a la basura dinero que según ellos no tenían.
En conclusión: La planificación deportiva del Club fue un asco. No atendieron necesidades obvias de la plantilla, tienen muchas piezas para una misma zona – banda izquierda – y varios refuerzos ni siquiera son considerados en la convocatoria por el DT. Cómo los ya mencionados Orquin y Alexis. Y un Maximin “estelar” que sigue siendo una incógnita y su clásico vs Chivas fue poco menos que decepcionante. Jardine merece el cielo por tener a Baños como jefe. Gracias y hasta la próxima.
