Por David García

Oasis no iluminó a André 

El entorno futbolístico suele ser principalmente dos cosas: visceral y resultadista. Los matices en esas situaciones no valen, no existen. Por lo tanto, eres tan bueno y malo como lo indica tu último resultado. Serás juzgado por lo hecho durante el juego, pero sobre todo previo al mismo.

Así que obviamente el hecho de que André Jardine haya ido al concierto de Oasis previo al Clásico Nacional contra las Chivas, será marcado como un hecho importante en la derrota del América.

Por qué se relacionará con el hecho de que las Águilas tomaron este partido como uno más – cuando no lo es – y que tuvieron un exceso de confianza que no debes de tener con ningún rival independientemente de la entidad del mismo.

El América fue superior en el primer tiempo. No fue ninguna maravilla pero llevó el peso del juego, tuvo la pelota y generó las ocasiones más relevantes de un encuentro que fue soso por el planteamiento conservador pero inteligente del Guadalajara.

Ya en el segundo lapso y con Fidalgo fuera de combate, Jardine no tuvo inventiva táctica más que poner todo su arsenal ofensivo que realmente fue inofensivo para unas Chivas ordenadas, bien plantadas y con mucho criterio para manejar los tiempos.

En definitiva Jardine cayó ante Milito. Puso a un equipo titular con ciertas incongruencias por el desgaste de cada uno, su momento futbolístico y no supo cómo abrir a un equipo que le propuso un escenario de partido que hasta el momento no ha sabido descifrar. 

La magia de Oasis no se le pegó a André como en otras noches. Esa será su maldición y bendición, por lo menos hasta el próximo encuentro.

El carisma brilló por su ausencia 

Clásico decepcionante de Allan Saint Maximin. Empezó bien los primeros 20 minutos pero después se fue diluyendo perdiendo pelotas, dedicando el pase hacia atrás y sin ser el jugador intimidatorio en el 1 vs 1 de los primeros partidos.

Obviamente tiene que ir ganando tono físico y que esos buenos arranques le duren más tiempo, pero con lo que se habló previo al partido, con lo que se le había visto en esos primeros duelos y la sensación que dejó en el amistoso contra el DC United, fue realmente para el olvido lo de Maxi. 

Más porque obligó a Brian Rodríguez a jugar por derecha y a Zendejas por el medio, en puestos donde no rinde ni se sienten cómodos, y se nota contra un Rebaño muy cómodo y que en ningún momento estuvo bajo estrés.

Chivahermanos, festejen a Milito 

Sin entrar en muchos detalles, está victoria fue de autor por parte de Gabriel Milito. Chivas no le ganaba al América un clásico en jornada regular desde Matías Almeyda y ahora, aunque sufrió sobre el final, fue superior el 80% del juego. 

Lo hizo siendo inteligente, adaptándose a las circunstancias y poniendo a sus jugadores en un escenario en dónde podían competir y aspirar a ganar de forma real. 

Dispuso de un equipo corto, parado atrás y voluntarioso con las ayudas defensivas. Inteligente al desdoblarse y atacar al espacio. Tremendo lo del Rebaño que gana confianza, creencias en sí mismos y que pueden competir ante estos rivales. Gracias y hasta la próxima.