Por David García

Lo preocupante para el América no fue perder el Campeón de Campeones, sino la forma en la que cayó: sin poner resistencia, sin tener capacidad de reacción y con un plantel absolutamente quemado en dónde pide a gritos ayuda a la parte alta del Club, refrescar las variantes futbolísticas en el equipo, con refuerzos. 

El Toluca ganó el juego muy fácil. A pesar de la desventaja tempranera, empató rápido el marcador – en una jugada donde Malagón pudo hacer más – luego le dió la vuelta siendo ya mejor en el juego y después se dió el lujo de aumentar su ventaja, sin sufrir nada en los últimos minutos.

El América necesita frescura. Ayuda nueva con un par de refuerzos de peso – sobre todo en el ataque – para darle nuevas armas al técnico y generar con ello nuevas estrategias para ser competitivo y afrontar los partidos en dónde se juegan los títulos.

Esta base de futbolistas americanista le ha dado muchas alegrías a la afición, pero están ciclados en la derrota luego de la racha en los últimos meses en dónde ya en cuatro ocasiones, han caído en juegos vitales en dónde lucharon por conseguir un trofeo o avanzar de fase.

Aquí entra la responsabilidad de la directiva. En Baños y compañía. En salir al mercado y reforzar de verdad el plantel con jugadores de real peso y que aporten desde el día uno. No solo que sean buenos complementos para un equipo que esté en buen momento. 

Lo peor de todo es que le han empeorado todo al técnico. Se han ido muchas piezas de gran calidad y que eran claves en el equipo y no han traído a nadie de la misma calidad para suplirlos. Los que están no nadan en su mejor momento y hasta le cuestan goles al América, como el momento de Malagón.

Viendo todo esto en su global, si yo fuera André Jardine, tomaría mis cosas y me largaría. No solo por todo lo anterior dicho, sino porque si las cosas en este torneo van mal, la culpa en su totalidad la tendrá él.

Baños y sus secuaces empezarían a utilizar todos sus resortes para focalizar la crisis en el desgaste del discurso, en la relación jugador – entrenador y que el propio Jardine estuvo de acuerdo con los fichajes. 

Esto generaría un desgaste en su imagen y figura. Empezarían los debates sobre su continuidad y en base a ello, nadie tocará a la dirigencia. Y la degradación en la importancia en la historia de Jardine en el América será deprimente y decadente. 

Sal mientras puedas André. Yo en tu lugar lo haría, porque lo que se avecina no es nada bonito, en todos los sentidos. Una pena. Tocará penar al Americanismo nuevamente mucho tiempo. Gracias y hasta la próxima.