Al nuevo Cruz Azul de Nicolás Larcamón le falta todavía carburar. En estos primeros dos partidos hemos visto apenas destellos de lo que podría ser y ha generado dudas, especialmente por la entidad de los rivales a los que se ha medido. 

Contra Mazatlán dejó un decepcionante empate a cero goles que bien pudo perder y ahora frente el Atlas, igualó a tres anotaciones en un trepidante segundo tiempo en dónde tuvo que aparecer Ángel Sepúlveda para salvar las papeletas, tras un primer lapso nefasto.

Lo preocupante en estás primeras demostraciones es que Cruz Azul dejó que lo dominaran desde el juego equipos limitados. Sin mucho talento en sus plantillas y con muchas piezas desconocidas para el aficionado. 

Por lo pronto con Larcamón, más allá de reconocer un parado y una forma de juego, tendrán que conformarse con buenas jugadas y grandes actuaciones individuales para poco a poco, ir sacando puntos. 

Como la de Sepúlveda. El delantero mexicano anotó tres goles de buena manufactura para salvar del hoyo a su Máquina que naufragó en el primer tiempo sin disparar a gol y jugando a meter puros centros. 

Con un Atlas que se sintió muy cómodo y con poco ya lo tenía ganando dos a cero. Pero el ‘Cuate’, que sigue manteniendo su gran estado de forma, tuvo una gran noche y él solito rescató un punto. Mismo que estuvo en riesgo por el arquero Kevin Mier. 

El portero colombiano es un virtuoso. Ya sabemos la calidad que tiene para jugar con los pies pero muchas veces toma riesgos innecesarios. Ya le costó esos mismos riesgos dos eliminaciones a Cruz Azul en semifinales frente al América y ahora el poder lograr la primera victoria en este torneo. 

Pero aún así, Mier ha sido así para bien y para mal y en muchas ocasiones también ha rescatado a Cruz Azul de la quema. Pero se tiene que saber que en cualquier momento te la puede hacer. Es un volado y eso en Liguilla – como se ha visto – cuesta.

Faltan ajustar detalles como es normal pero de entrada Larcamón ya tiene conclusiones en estos dos partidos: cuentan con jugadores que le pueden arreglar partidos en las áreas que desde el juego no tiene tan controlados. O en defecto, arruinar cuando sí lo tienes dominado. Es lo que hay, para bien y para mal, de momento. Gracias y hasta la próxima