Por David García

México se medirá está noche a Surinam en la segunda fecha de la fase de grupos de la Copa Oro. Y, aunque en el papel suena a un trámite sencillo y a una victoria asegurada, la duda está en el aire. Increíble. Pero no solo de sí se ganará este encuentro, sino de que forma la selección mexicana podrá imponerse a su rival.

Inaudito. Difícil era ver llegar el día en que se gastaran horas y horas en análisis en la previa de un partido como este de México en una Copa Oro. Pero es algo que hemos ido normalizando con el paso del tiempo por la incapacidad del equipo mexicano de ganar estos partidos con holgura y claridad. 

Más cuando en el banquillo hay un entrenador que saca a colación el tan demagogo discurso de las ganas, el esfuerzo y los huevos. Un valor que en la vida y en el fútbol se da por entendido pero que hay que recordarselo a chamacos millonarios berrinchudos para que salgan durante dos horas a patear un balón medianamente bien. 

Yo no le pido al Vasco que me explique con claridad en una conferencia de prensa el plan táctico con exactitud para ganar un partido a un determinado rival. Hay cosas que se sobre entienden de este negocio y una de ellas es la confidencialidad y hermetismo que se tiene a la hora de plantear un plan de juego previo a un encuentro y así no darle pistas a tu enemigo deportivo.

Pero que antes de enfrentarse a Surinam, no me diga Aguirre que hay que echarle ganas y muchos huevos. No cuando el equipo de enfrente es ampliamente inferior a ti y por la simple diferencia en cuanto a la calidad individual de tus jugadores, debes de imponerse con holgura.

Que no me hable de espíritu porque es lo mínimo e indispensable que hay que pedirle a una persona que va a salir a ganarse el pan de cada día. No contra Surinam, República Dominicana ni ante una Costa Rica que viene en reconstrucción. Que el Vasco no me venga con esas jaladas.

Que no venga con clichés baratos alguien que ha dirigido en España, en la Champions League, a selecciones internacionales de otros lados del mundo y ha estado muy cerca de oler metal en torneos coperos del viejo continente. Eso no me lo puede decir el Vasco. 

Me niego a creer que en esa cabeza tan experimentada solo existan discursos básicos sobre el juego. Su estilo lo conocemos. El Vasco ha sido quien ha sido para bien y para mal en el fútbol y aún con ello aquí ha estado para sacar las papas del fuego a la selección. Pero ante Dominicana y ahora frente a Surinam, hay que ver algo más que ganas. 

Entiendo la fé en el trabajo y la preparación. Pero Vasco, danos un poco de sustancia para que podamos creer tan siquiera un poco, que hay algo más que la fe, las ganas y los huevos. Que el Mundial ya está a un año de llegar. Gracias y hasta la próxima.