Escrito por David García.

El Mundial de Clubes no tiene sentido. Como experimento es interesante, llamativo y a nivel económico importante para ciertos clubes visto como está el panorama en términos globales, por aquello de los premios. 

Pero salvó ciertos partidos con exigencia, llegando ya hasta las instancias finales de semifinales y finales, la mayoría pinta para ser un bodrio, especialmente para los clubes europeos.

La diferencia con sus competidores de otras confederaciones es abismal por el talento individual, claridad para manejar la pelota y ritmo al que juegan, que ya muy pronto se vio reflejado en el terreno de juego con el Bayern de Múnich como punta de lanza. 

10, si, 10 goles le marcó al Auckland City en esta primera jornada de competiciones dejando la sensación de que inclusive pudieron haber sido más. Pero los bávaros, nada fieles a su estilo, fueron hasta misericordiosos.

Esto pinta para que se repita en el torneo de forma segura y constante porque la diferencia es abismal y todo bufa a qué puros europeos se colocarán en las últimas instancias, a menos que algunos de Conmebol pueda asomar un poco la cabecita.

El partido como tal no tuvo historia porque antes de los 20 minutos la cosa ya estaba 4-0 y hasta parecía corto el resultado. Por esto mismo no tiene sentido para el espectáculo. Porque deja en evidencia las diferencias en todos los aspectos que hay y que parece cada vez más notorio de que la fiesta es solo para algunos pocos.

Igual, insisto, es una idea interesante, llamativa y que por lo menos intenta integrar a todos a la fiesta pero que los deja en evidencia que no pueden competir bajo ningún parámetro. Esto es fútbol y alguna sorpresa puede caer, pero más de una goleada escandalosa veremos en el torneo. No sé por esto que tan llamativo y entretenido sea para todos. Gracias y hasta la próxima.