
Escrito por José David García.
Cristiano Ronaldo es una leyenda viviente del fútbol. No es el que era en antaño – razones normales del paso del tiempo – pero sigue todavía dando de que hablar por los campos de la élite. En otro rol y una función menos protagónica desde el armado del juego, pero mantiene el olfato para seguir siendo un finalizador implacable.
Cristiano ha reescrito la historia de Portugal. Hay un antes y un después de él. 0 títulos en 75 años y 3 en 22 bajo el reinado de CR7 en la escuadra lusa, te hablan del impacto histórico que ha tenido el crack de Madeira en su país.
Su partido ante España, normalito. Como decíamos, participa poco del juego y administra mucho sus esfuerzos, pero sigue teniendo la astucia y pericia para moverse en el área y estar siempre donde debe para solo empujarla.
A pesar de sus casi 40 años siempre encuentra caminos para estar solo y burlarse a los defensas. Hace tiempo que ha perdido su habilidad con el balón y su desborde en carrera, pero cuenta con la inteligencia para aparecer en los sitios claves de los partidos completamente solo.
8 goles en 9 partidos en la Nations League, marcando además en la semifinal y final contra potencias como Alemania y la actual campeona de Europa, solo demuestran lo grande que es Cristiano. La capacidad para seguir superándose a pesar del tiempo. De las críticas. De las injurias de los demás.
Ahora ya ha levantado una copa más con Portugal. Merecida. Llegará con ello al Mundial de 2026 con las ganas de vivir y aprovechar su última oportunidad de ganar la copa del mundo. Para igualar a su rival histórico Messi, que la plática y el eterno debate sea eso, algo sin fin.
Cristiano Ronaldo es uno de los grandes de este negocio. Una leyenda viva del fútbol. Y aunque casi no se pueda mover, por muchos momentos no aparezca en el partido y muchas veces juegue a un toque, sigue siendo magnífico como se supera en la forma de encontrar atajos para estar ahí a los 40 años y de alguna forma, serle útil a sus equipos. Un ejemplo en todos los aspectos. Aprendamos de él. Gracias y hasta la próxima.
