Escrito por José David García

La realidad es que no nos podemos quejar. Mínimo México no nos aburrió. La Selección Mexicana protagonizó junto a Suiza un partido entretenido, movido en las áreas y con bastantes acciones que mantuvieron al espectador conectado con el juego a través del televisor.

Los suizos vencieron con justicia a México porque tuvieron más ocasiones, marcaron más goles y en general estuvieron en mayor control por más momentos en el partido. 

La Selección Mexicana compitió bien por lapsos, supo encontrar caminos para llegar con claridad al área y tuvo actuaciones individuales altas de algunos jugadores, como Ángel Sepúlveda que confirmó el buen momento que atraviesa con Cruz Azul.

Al final está clase de juegos le vienen bien a México. Le hacen salir de su zona de confort y lo orillan a tener que jugar en otro ritmo, velocidad y escenario de partido. Por lapsos le encontraban la espalda muy fácil al equipo de Aguirre, pero supo mantener las formas y no abandonarse en el juego.

Preocupante que una escuadra como Suiza te meta cuatro goles. No es de las más potentes en el fútbol internacional y un equipo dirigido por el Vasco, que se jacta de ser combativo, ordenado y sólido atrás, no puede recibir tantos goles y dejar la sensación de que le pudieron marcar alguno más en un partido que en el trámite fue muy abierto y de poco control.

De igual forma México no se vio mal y también pudo anotar un tercer tanto. Fue una buena experiencia en general para lo que se suele ver en los mole tours por Estados Unidos y está prueba contra Suiza, a pesar de perder, dejan buena impresiones rumbo a la Copa Oro en dónde los partidos tendrán otra envoltura y obligaciones. 

Importante lo de Santiago Giménez que por fin consiguió anotar con el Tricolor después de un buen tiempo sin hacerlo. Gracias y hasta la próxima.