Gracias Carlo, por todo. Por darnos tantas alegrías. Por darnos tantas noches mágicas. Por darnos tantas razones para reír, disfrutar y hasta para llorar. Porque la vida es así. Tiene que haber de todo en su justa medida. No siempre se puede gozar, sufrir y vivir en la indiferencia. Eres grande Ancelotti, por cómo manejaste la escena, la presión y los recursos del Real Madrid la mayoría del tiempo.

Gracias Carlo, por darnos las mejores Champions League de nuestras vidas. No fueron quizás las mejores jugadas, pero sí las más dramáticas, con más tensión, las que te dejaban al borde del asiento hasta el último momento. Gracias Carlo, por darnos ese subidón en nuestras vidas. Para los que la pasaban mal, para los que se querían ir, para los que no querían estar aquí.

Gracias Carlo, tus chicles, tus cejas que parecían tener vida propia y tus pasos tranquilos nos señalaron el camino. Tu saber estar, tus ruedas de prensa que dejaban una enseñanza, tu saber tratar a las personas. 

Tus modales, tu tacto y el entender que todos somos diferentes. Por ende, debemos ser tratados de forma distinta. Por formar grupo, incluirlos a todos y por intentar darle gusto a cada uno de ellos.

No siempre se puede. No todo el tiempo es posible. No es sano intentarlo. Pero así eres tú. Cómo un padre, un amigo, un hermano, uno más en el grupo de los futbolistas. Así has gestionado tus equipos y así te ha ido muy bien. 

No eres perfecto. Nadie lo es. Pretender que alguien así existe es abominable. Tuviste tus errores, pecados y en ocasiones me tenías rabiando en cólera por tus decisiones. Pero así es el negocio, el juego de la vida. 

Una vida en dónde se trata de tomar decisiones. A veces fallaremos, en otras, nos equivocamos. Pero tú decidiste vivir y morir con ellas. Hasta el final. Y así te fue en el Real Madrid. La suerte a veces está de tu lado y otras no. No es una crítica, solo una puntualización. Las grandes personalidades a veces la tienen. Tocados por la varita. Tú, eres uno de ellos.

Eres alguien que entendió que estaba a la vuelta de todo y solo te dedicaste a disfrutar el momento. El premio de estar en el Real Madrid. El premio de vivir una de las etapas más brillantes del Club. Algo que empezó como una broma, se convirtió en realidad. Aquí estuviste otros 4 años más. Nos diste lo mejor, lo que tenías, lo que podías dar. Sin más ni menos. Lo tuyo Ancelotti.

Hablar de los títulos está de más. La estadística ya se sabe y no la quiero repetir. Para eso están la ESPN y grandes medios. Hoy, solo quiero decirte gracias Carletto. Por todo. Por los títulos, las alegrías, los corajes, las emociones y las noches mágicas. Muchas gracias. Con mucho cariño, para ti, Carletto.