El Barcelona se fue como lo habíamos avisado de la Champions League: dando la cara al sol. Nunca se abandonó en la eliminatoria como en años anteriores e inclusive en la mayoría de ella, fue mejor que un Inter de Milán que estuvo pletórico 45 minutos en la vuelta, pero después se cayó todo el segundo lapso y en los tiempos extras aguantó todo lo que pudo.

Otra vez una de las caras del partido para el Barcelona fue Lamine Yamal. No logró mojar en esta ocasión pero fue un peligro constante por su banda y obligó a Yan Sommer en por lo menos 4 ocasiones, a tener que realizar paradas de mucho mérito.

El chico de 17 años mostró calidad, valentía, perseverancia y terquedad – en el buen sentido de la palabra – para todo el rato ir, insistir y generar situaciones ventajosas para su equipo. Uno que se cayó en el primer tiempo, pero en el segundo reaccionó de una gran manera que hasta logró remontar una vez más en la temporada.

Sin embargo, ese último tramo del juego estuvo mal defendido para lo que quedaba de tiempo y los italianos sobrevivieron a un pésimo complemento en dónde seguramente la salida de Lautaro Martínez les afectó de tremenda manera.

Pero el Barcelona hizo un gran partido y una excelente eliminatoria. Tuvo la pelota, las ocasiones y su entrenador hizo cambios para ganar en todo momento el encuentro. La primera parte fue bastante defectuosa porque no tuvieron claridad a pesar de tener mucho control del juego, pero como todo el curso, se supieron reponer a malos inicios y estuvieron a nada, de llegar a la final.

Ha sido un gran año para el Barcelona. Ganará con seguridad el doblete nacional y en Champions estuvo en la cornisa para volver a disputar una nueva final de la Copa de Europa 10 años después. De tú a tú ante uno de los equipos más trabajados del viejo continente y con una base de futbolistas a los que pueden seguir sacándole jugo con este mismo entrenador. Gracias y hasta la próxima.

Escrito por David García