Cruz Azul sacó un gran resultado del volcán ante los Tigres en la ida de las semifinales de la Concachampions. No sólo no perdió el partido, sino que lo empezó ganando, consiguió marcar el famoso gol de visitante que obligará a los regios, a tener que anotar sí o sí en CU para la vuelta y solo una desatención en pelota parada, le impidió a los de Vicente Sánchez, llevarse la ventaja.

El partido en términos generales fue feo. Ningún pudo imponer condiciones y tuvieron ciertos momentos en dónde parecía que llevaban la voz cantante en el juego. Cruz Azul tuvo un poco más de opciones. Controló más el balón y no se vio muy agobiado a lo largo de los 90 minutos.

La Máquina tiene todo para destacar en los dos torneos. Si bien no es un equipo tan brillante ni preciosista con el balón, compite como nadie, es una escuadra que nunca se rinde y siempre cree en sus posibilidades.

Vicente Sánchez tiene mucha culpa de esto. Es un entrenador que no le tiembla el pulso para tomar decisiones, si debe hacer cosas para modificar la dinámica lo hace y no le importa demostrar que se equivocó en el planteamiento con tal de sacar adelante los partidos.

Lo ha hecho muchas veces está temporada – siendo la más significativa ante el América en la vuelta de Concacaf – y tiene a su Cruz Azul en una racha tremenda de 15 juegos sin perder en manos torneos.

Calladito, sin hacer mucho ruido y paso a paso, los celestes están en vías de poder conseguir algo histórico en el semestre que sería lograr un doblete que para como empezó todo en el año 2025 para el Club de La Noria, sería algo espectacular y que le daría un aire fresco a una historia llena de derrotas traumáticas.

Vicente Sánchez es el hombre y el gran artífice de este momento de Cruz Azul que gana, no le pierde la cara a los partidos, logra encontrar respuestas ante las adversidades y tiene a todos los futbolistas contentos y de su lado. Sello del técnico uruguayo. Gracias y hasta la próxima.