Cruz Azul está como un avión. Ya lleva 13 partidos consecutivos sin perder entre Liga MX y Concachampions, está instalado en semifinales del torneo internacional de la zona, en el top 3 de la parte alta de la tabla y salió bien librado en los tres partidos de la trilogía del clásico joven frente al Club América, que venía siendo su bestia negra.

Ante el León, Cruz Azul fue bastante mejor que La Fiera. Llevó el peso del partido, tuvo más ocasiones y además volvió a demostrar sangre para poder levantar un marcador adverso que no se veía por dónde y darle la vuelta en los últimos minutos.

La Máquina juega bien al fútbol. Ya no solo es que compita bien, tenga una gran mentalidad y capacidad de superación, sino que tiene soluciones colectivas para manejar el ritmo de los partidos y llegar al gol.

Tantos juegos al hilo sin caer no son casualidad y demuestran el nivel de confianza de los futbolistas, del entrenador que no le tiembla el pulso para tomar decisiones y de un colectivo que ya ha dejado en la memoria la amarga salida de Martín Anselmi.

Quitando a Tigres, Cruz Azul ha salido bastante bien librado ante los equipos potentes del campeonato y aunque no marca tantos goles como antes y muchos partidos los saca con el gancho, da la sensación de que con Vicente Sánchez en el banquillo, este cuadro celeste no se morirá por culpa de sus heridas pasadas en Liguilla. 

Este Cruz Azul está para todo. Atesora a un grupo de buenos futbolistas recargados de confianza que cree en su técnico, a un estratega que reacciona, es coherente en sus decisiones, a un entorno que cree en él y van a muerte hasta el final con sus ideas. Nadie se atrevería a descartar a los cementeros en estos momentos. Doblete a la vista. Gracias y hasta la próxima.