El Real Madrid sufrió un batacazo descomunal en la Champions League. Se fue eliminado tras un partido de vuelta en dónde no logró generar ocasiones claras, con un Arsenal que pudo ampliar su ventaja en varias oportunidades al contragolpe y con un equipo que no tuvo reacción colectiva ni individual para poder meterse en el partido. 

Kylian Mbappe fue el gran señalado de la noche. Si bien tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión, sus casi 70 minutos en el campo fueron anecdóticos. No tuvo remates a portería, no ganaba duelos y muchas veces intentaba jugadas súper complejas por el centro de una defensa del Arsenal que fue un auténtico cerrojo en todo momento.

Al final el partido – o más bien la eliminatoria – fue la clara muestra de lo que ha sido el Real Madrid toda la temporada: un querer y no poder. Un equipo con pocos atajos colectivos al gol, cuando se ha enfrentado a rivales de su misma jerarquía sus estrellas no han aparecido y tienen en el banquillo a un entrenador que no ha tenido herramientas para darle otras soluciones al plantel.

El único gol del Madrid en la eliminatoria terminó por llegar en una indecencia futbolística de los Gunners, pero fuera de eso, el conjunto merengue no consiguió provocar nada de indicios de remontada por méritos propios.

El Arsenal jugó una eliminatoria perfecta. En la ida consiguió la renta justa para ir al Bernabéu de manera cómoda, y ya en el templo blanco, gestionó su resultado como un equipo que tiene muchos años llegando a esas instancias.

En ningún momento estuvo en peligro su clasificación y hasta pudo ampliar el global porque tuvo varias oportunidades claras que terminó repeliendo Courtois con muy buenas atajadas.

El equipo de Arteta no tiene grandes figuras arriba, pero es un colectivo en dónde todos corren, conceden muy poco en defensa, tienen muy trabajada la pelota parada y las transiciones. No son favoritos ante el PSG, pero darán pelea hasta el final porque son muy fuertes en ese aspecto defensivo que da muchas ventajas en esta clase de torneos.

El Real Madrid está en crisis. Ahora sí fuera de la Champions League, con una Liga que está cada vez más imposible por lo mal que está como equipo, porque el Barcelona falla muy poquito semana a semana y en una final de Copa del Rey en dónde se ve venir con claridad la derrota ante los culés, y, quizás, otra goleada humillante.

Ya lo dije en el texto anterior del Madrid, Mbappe no era el fichaje. A la vista de los hechos de este año, muchas cosas tendrán que cambiar porque esto no puede seguir así y alguno de los de arriba tendrá que salir en verano. 

Por características de Mbappe, de sus compañeros y la estructura del club, no era la pieza faltante y llegó por un capricho del dueño. Es un gran jugador pero no aparece en noches importantes, ahora hasta se hace expulsar con entradas violentas y muchos de sus goles llegaron por solamente empujar el balón.

De acuerdo a las expectativas, lo de Mbappe ha sido una decepción absoluta y ahora habrá que reformular ciertas cosas del plan inicial en el Real Madrid porque con lo que hay, tiene pinta de que el equipo se puede venir abajo como en la era de los galácticos, cuando era para seguir ganando de forma continua. 

Ya tenía mala fama de secuestra clubes Mbappe y viendo cómo está el Madrid y el PSG en estos momentos, parece que los que pensaban esto de la tortuga tenían toda la razón. Vaya problema en el que se metió Florentino Pérez por una obsesión. Harry Kane era el hombre. Gracias y hasta la próxima.