
Así como muchas veces se le ha alabado y tratado como un genio – con justa razón – por la gran capacidad que tiene para poner a su equipo en la mayoría de los casos en la mejor condición para ganar, André Jardine ahora es el gran culpable del batacazo del Club América ante Cruz Azul en la Concachampions. Consumando con ello, un fracaso terrible otra vez en el panorama internacional.
Todo comenzó en el planteamiento. Colocando a Diego Valdés como falso 9, renunciando a jugar sin una referencia y poniendo una línea de tres que rápidamente se vio que naufragó por completo ante un equipo como Cruz Azul que lo veníamos diciendo semanas atrás, no es tan espectacular como con Anselmi, pero compite como nadie y tiene carácter en los partidos exigentes.
El América empezó bien, pero después el 90% del tiempo en el primer lapso su puesta en escena fue absolutamente defectuosa. Sin creatividad para generar ocasiones, nula capacidad para controlar lo que pasaba en el juego y con una defensa endeble que perdía duelos, cometía muchos errores y daba facilidades a los delanteros de La Máquina.
Después la cosa mejoró en el segundo tiempo – un poco con la entrada de Jonathan Dos Santos – para tener más control con el balón, pero aún así Cruz Azul siguió generando, siendo peligroso y con la opción inclusive de poder marcar antes del tanto definitivo de Sepúlveda.
Después del gol de Fidalgo, Jardine decidió sufrir desde muy temprano. A falta de media hora, echó a su equipo para atrás, a defender sin la pelota, renunciando inclusive al contragolpe y jugando prácticamente en las barbas de Malagón, con la esperanza de que Cruz Azul no tuviera puntería en sus constantes ataques con centros al área.
Fue una puesta en escena esperpéntica en esta ocasión para Jardine. Ya en la Liguilla pasada le había ocurrido inclusive con el mismo Cruz Azul, dónde decidió defender con todos sus jugadores atrás a falta de media hora en el juego y le remontaron una ventaja de dos goles. Pero en esa ocasión ese equipo estuvo tocado por la varita en Liguilla y por esas cosas del aura histórica de uno y otro, pudieron estar en la final.
Todo salió mal. El once inicial, después el cambio de postura tan temprano, el hecho de no jugar con un 9 y obligar a Diego Valdés a tener que realizar una tarea en la que no se siente cómodo y ni siquiera sabe hacerla. Ya en la ida se vió que aquello podía explotar por los aires y en la vuelta definitivamente le terminó por pasar factura al entrenador brasileño que hizo para ganar a falta de 8 minutos ya con el agua al cuello.
El fracaso del América es monumental. Apostó todo este semestre a ganar la Concachampions tras tener barriga llena en Liga y terminó por quedar fuera con el Cruz Azul contando además con el gol de visitante a favor. Cuestión que al igual que Chivas, no supo aprovechar o poner de su lado.
El próximo año este equipo tendrá una nueva oportunidad en este torneo en el que tiene casi 10 años sin ganar. Pero lo que pasó en CU deja muy tocado a un entrenador y a una plantilla que a pesar de que en Liga MX se estén pasando por la cara a todos los equipos, en torneos internacionales sean amistosos o oficiales, no pueden y en ocasiones han hecho el ridículo.
Ahora a ver cómo se justifica este fracaso, porque la única manera de hacer olvidar este batacazo es buscar un histórico tetracampeonato para no irse con las manos vacías en un semestre en el que parecía que iban a ganar todo. Hay más presión ahora y el culpable de ello es André Jardine, sin duda. Gracias y hasta la próxima.
