
Si bien hubo drama hasta el último momento, el Club América se metió a la gran final del fútbol mexicano gracias a su entrenador, André Jardine. El técnico brasileño volvió a demostrar sus grandes cualidades como estratega y con su planteamiento, puso a sus futbolistas en una gran condición para competir de la mejor manera posible ante el Cruz Azul que fue el mejor cuadro de toda la fase regular.
Jardine entiende mejor que nadie el sistema de competencia. Sabe que estos partidos son a 180 minutos y aunque desde el inicio de la eliminatoria el América estaba obligado a tener que marcar sí o sí, no se volvió loco, propuso lo que creyó que tenía que proponer en cada uno de los partidos y cuando llegó el momento de romper lanzas, lo hizo bien en el juego de vuelta.
En la ida, decidió jugar a mantener el cero, a reducir lo máximo posible las virtudes ofensivas del Cruz Azul y a qué no pasara gran cosa en un duelo que fue gris, aburrido y muy deslucido en cuanto al espectáculo en las áreas.
El plan le salió y para la vuelta prometió a unas Águilas más ofensivas, que iban a buscar la portería rival y ser protagonistas con el balón, y lo cumplió.
Si bien por el sistema parecía que iba a volver a ser un América defensivo, reactivo y que iba a seguir buscando los contragolpes, la realidad es que, por los intérpretes elegidos y el posicionamiento de su equipo en el campo, la cosa fue totalmente distinta.
Colocó a mucha gente en el mediocampo de buen trato de pelota, que le gusta jugar al pie y por ende dominar el ritmo del partido a través de posesiones largas. Además, los carrileros de la línea de 5 estaban más arriba y Borja, que no jugó en la ida, tiene más vocación ofensiva que Calderón.
Es verdad que el América no fue tampoco un vendaval ofensivo en el primer tiempo, pero logró tener ventaja muy temprano, Cruz Azul igual no llegaba con claridad a la portería de Malagón y el partido se jugaba en una zona totalmente conveniente para los Azulcremas.
En la segunda parte la tónica fue la misma y con el golazo de Richard Sánchez, parecía que la cosa quedaba terminada, pero Cruz Azul con más coraje, corazón y fe igualó el juego con centros frontales y llevó el encuentro a una zona de drama inesperado tras el 1-3 de Ramón Juárez.
Sin embargo, las Águilas sobrevivieron a ese momento y rápidamente encontraron el penal, clarísimo desde mi punto de vista y Aguirre, con gran calidad y sangre fría la mandó a guardar y con ello, ya los de Coapa echaron el camión hacia atrás.
América es justo finalista. Supo gestionar bien sus momentos de buen fútbol cuando fue superior al Cruz Azul y cuando parecía que la eliminatoria se le escapaba, encontró rápidamente respuesta para no ir abajo en la llave.
Los cambios no pueden ser criticables de Jardine. Si bien decidió sufrir desde muy temprano, a su escuadra se le estaba cansando el caballo y necesitaba energía y piernas frescas para competir, contener a La Máquina y seguir amenazando al espacio.
La Liguilla de los americanistas ha sido inmaculada. Echó con autoridad al sublíder dejándolo en cero en la eliminatoria y dejando la sensación de que su diferencia en el marcador global pudo ser más amplia, y echó a un líder de récord que tuvo una fase final bastante decepcionante, ya que pasó de milagro contra Xolos y ante los de Coapa, tuvieron muy pocos lapsos de buen juego en dónde pudieron estar realmente en ventaja en la eliminatoria.
Ahora toca Rayados para buscar en campo ajeno el tricampeonato e intentar hacer historia, ya que es una situación que nadie ha logrado en los torneos cortos.
No será sencillo porque Monterrey tiene mucho talento en ataque, contundencia de cara a portería y aunque tiene lagunas de juego, aprovecha al máximo las pocas que llega a generar en sus momentos álgidos de fútbol.
Final de pronóstico reservado, pero si hay que elegir, hay que darle el beneficio al Bicampeón. Gracias y nos vemos la próxima.
Dato del día: Con esta victoria ante Cruz Azul, América sigue sin perder una eliminatoria en fase final ante La Máquina en el siglo 21, ganando las 7 en las que se han enfrentado, contando las 3 finales ganadas por los de Coapa. La última vez que los celestes eliminaron a las Águilas en una Liguilla fue en 1999.
