El último año y medio ha sido tétrico para las Chivas. No solo perdieron la final ante Tigres y se quedaron a 20 minutos de empatar en aquel momento en títulos al América, sino que las Águilas ampliaron esa diferencia con 15 – teniendo ahora 3 más que el Rebaño – lo eliminaron de la Concachampions, las semifinales del torneo pasado y también le ganaron el clásico disputado esta temporada en la Liga MX.

Pero eso no es todo, también fue derrotado en dos ocasiones por su máximo rival de ciudad: el Atlas. Ambas caídas en la cancha del Akron, siendo una un resultado amplio en el marcador y ahora en el Play Inn con voltereta incluida en los últimos minutos de manera increíble.

Además, el Guadalajara perdió toda la estructura del proyecto que había planificado por lo menos para el próximo año. 

Tanto Fernando Hierro como Gago abandonaron el barco y dejaron en una crisis deportiva, institucional y anímica a un club que tiene ya casi 8 años sin ganar un título de liga, en dónde sus dos más grandes rivales han conquistado un bicampeonato y en dónde da la sensación que si la tendencia sigue así, otros clubes con más inversión, baraja para ampliar sus recursos futbolísticos y con una inercia ganadora reciente, los van a terminar por rebasar y dejar en el camino, además del América que puede hacer su diferencia más amplia.

Parece que Chivas ya no está para competir por títulos. Sus exigencias van a tener que cambiar si quiere construir algo interesante para los próximos tiempos y entender que esa etiqueta de grande ya no existe para ellos y poco a poco, deberá recuperarla con resultados, mismos que hoy no tiene.

Su mercado para contratar es reducido y aunque el Tapatío esté dando resultados y teniendo producción de ciertos futbolistas interesantes, competir en primera división es otro boleto y es imposible, esperar a que la cantera sea tu primer escape a los problemas deportivos. 

Hemos visto a Yael Padilla y a la hormiga González dejando buenos momentos en el campo, poniendo en claro que tienen talento y potencial, pero que para llevar toda la responsabilidad en un equipo como Chivas todavía no les da, y algo van a tener que conseguir en el mercado de fichajes para que llegue a rendir de forma inmediata y les ayude a trascender.

Lo de Chivas es un fracaso. Si bien no tienen el gran plantel para competir, deberían de quedar en mejor posición en la tabla y por lo menos meterse a la Liguilla. Si a eso le sumamos que perdió con su rival de su ciudad y por cómo perdió, siendo remontado en su casa en los últimos minutos.

Hay futbolistas que se ve que ya no dan para más y lo de Javier Hernández ya raya en lo ridículo teniendo menos goles que un portero como Volpi, y disputado menos minutos de los esperados en el año en el que llegó con unas expectativas muy altas y que dejó mucho a deber. 

Chivas tiene mucho que trabajar a futuro. Definir a sus dirigentes a nivel deportivo, después a un entrenador que tenga ganas de darle oportunidad a los jóvenes e intentar mejorar un plantel que no ha dado el ancho con ciertas incorporaciones que puedan darle un mayor nivel a este equipo para que le alcance a trascender. No hay más. Aunque siempre es fácil decirlo. Gracias y nos vemos a la próxima.