El resumen de Kylian Mbappe tras 3 partidos con el Real Madrid se podría definir como frustrante. Ha marcado solo un gol con la camiseta blanca – dónde hubo un título de por medio – Pero no se le ha visto muy participativo en el juego con y mucho menos sin la pelota y que no termina de tener demasiada química con sus compañeros en el frente del ataque.

Es evidente que ha sido víctima de un equipo atascado en ataque, que de momento no le ha sentado bien la baja de Kroos y que por lo pronto no han encontrado quién será ese nuevo constructor del juego de los blancos para organizar a todos.

Pero también él debe de poner de su parte. No gana duelos en el mano a mano, no concreta los balones que le ha puesto Vinicius en estos partidos, que han sido un par bastante buenos y a nivel defensivo no ha terminado de involucrarse como se debe en un plantel en dónde él no ha demostrado nada como para auto adjudicarse esos privilegios.

No podemos dejar de lado que el Real Madrid a pesar de haber goleado al Valladolid, no jugó un buen partido, especialmente en la primera parte. Su fútbol fue demasiado centralizado, muy predecible y sin nada de sorpresa para intentar romper a un cuadro del pucela que estaba ordenado, bien organizado y que cerraba sus líneas.

Eso complica más todavía a un jugador que va entrando poco a poco en la dinámica de un conjunto que viene de ganar muchas cosas sin él y que ha funcionado sin contar con sus más que potables habilidades para jugar a la pelota.

Sin contar que Ancelotti ha tenido que cambiar el sistema para este año con la intención más que evidente de incluirlo en el once, intentando juntar la mayor cantidad de talento posible en el ataque, pero que le ha dado problemas en el famoso equilibrio en estos primeros cotejos.

Pero Carlo se las sabe todas. Seguramente encontrará una solución a nivel táctico conveniente para todas las partes – como ya lo hizo en el 2014 cuando logró congeniar a la BBC con Di María en el mismo dibujo – y es muy probable que este Madrid termine funcionando bien ya que tampoco les queda de otra, porque que, si no hay títulos, todo será fracaso y más está temporada, en donde las expectativas son mayúsculas con la incursión del francés. Por lo que están condenados a entenderse.

Pero de momento el Madrid no se ha visto bien a nivel ofensivo y le ha costado crear oportunidades claras de gol, ser sólido en defensa y que sus estrellas se sientan cómodas en el campo. Pero bueno, va dentro del proceso de lo que es el cambio de sistema y la vida sin el maestro Kroos.

Pero lo único irrefutable es que seguimos esperando a la mejor versión de Mbappe. Esa que maravilló en el Mónaco, que lo ha hecho con Francia y que tuvo sus lapsos con el PSG, pero que en el Real Madrid aún no sale a escena. 

Pero como se dice por ahí, debe ser cuestión de tiempo, ya que, aunque en estos clubes no existan como tal, es un proceso por lo anteriormente comentado, y que los buenos jugadores, por lo general terminan por entenderse. Sí, eso debe ser. O eso parece. Gracias y que Dios los bendiga.