México mejoró ante Brasil. Eso no se lo podemos quitar. No fue una verbena en defensa, en ataque por lo menos tuvo reacción en el segundo tiempo para encontrar dos goles y Julio González a pesar de recibir 3 tantos de la escuadra brasileña, no fue ni mucho menos la figura del conjunto dirigido por Jaime Lozano.

Obviamente con esto no alcanza en la Copa América. Si bien el grupo de México es más parecido a los tours moleros de todos los años que se avienta por Estados Unidos, en un torneo continental como este las escuadras nacionales se lo toman más en serio y cualquier error lo terminas pagando. Si no, pregúntenle a Miguel Herrera en el 2015 con un grupo similar, aunque estaba el anfitrión de aquella justa como Chile.

Pero tiene su mérito y hay que dárselo a Jaime Lozano. Se dejó de inventos, experimentos, de pruebas y puso en su mayoría, a lo mejor que tiene disponible en la escuadra nacional y ahí se vio un México más competitivo, que logró recuperarse de dos goles tempraneros y que nunca le perdió la cara al encuentro a pesar de que había razones para pensar en otra hecatombe como ante Uruguay.

Sin embargo, a la selección mexicana le sigue costando mucho generar ocasiones claras de gol, mantener su portería a cero y ser un equipo solvente por lapsos más amplios de juego sobre todo en defensa, para no depender tanto de la suerte o de su portero.

La propuesta es interesante y llena de buenas intenciones, aunque el infierno está lleno de ellas también. Pero si es una realidad que México no se sintió tan sobrepasado como ante los charrúas, logró recuperar la pelota más adelante y la podía mover más cerca del área rival.

Brasil tampoco viene en su mejor momento. Está sudando frío y feo en las eliminatorias, hasta hace poco ratificaron a su entrenador y en el partido no contó con varias de sus figuras, aunque pudimos ver a Vinicius Jr. en el terreno de juego. Rato que le sirvió para poner un gran pase de gol a Endrick qué será su compañero en el Real Madrid y que dejó además dos – tres buenos regates sobre el césped.

Pero al final la victoria de los brasileños fue justa. Tuvieron más chances al frente, controlaron más el ritmo del juego y pudieron haber metido el tercer tanto un poquito antes con un par de chances de los ya mencionados Vini y Endrick.

México tiene que ir por esta línea: mantener su base para el primer encuentro, intentar mejorar sobre todo en defensa recibiendo menos remates claros a su portería y encontrar variantes para llegar con claridad a la última zona del campo, habilitar más seguido al ‘9’ y con ello finalizar jugadas.

Pero esta mejora de la resistencia ante la adversidad, capacidad de respuesta en el segundo lapso y a estar rápido en los cambios Lozano, son cosas que te hablan de que pueden existir ciertos brotes verdes en el equipo mexicano. Gracias y que Dios los bendiga.