La constante en la corta carrera del Tano Ortiz es que logra que sus equipos tengan un cierto nivel de rendimiento, muy alto, pero que cuando llega a instancias finales, a las eliminaciones directas, sus escuadras no terminan de dar el ancho.

Así le sucedió en los tres torneos que estuvo en el América y ahora sus Rayados no son la excepción. 5 semifinales en 6 intentos en diferentes competiciones y en todas se ha quedado en el camino, ya sea porque le faltó un detalle o porque lo barrieron en el trámite.

El tema es que independientemente de la forma en la que terminó cayendo ante Cruz Azul, es un entrenador que, en dos clubes con grandes plantillas, con capacidad de inversión y que tienen esa obligación constante de ganar, no ha podido.

Si bien es un técnico que le da forma a sus equipos, los hace competitivos en fase regular y por momentos ha dejado buenas sensaciones en cuanto al juego, no termina de dar el do de pecho en el instante cumbre.

Igual otros lo pueden ver con el vaso medio lleno: casi siempre llega a semifinales, sus equipos tienen notable rendimiento en la temporada y logra tener de su lado al grupo. Sin embargo, en clubes que invierten tanto, no consigue los títulos.

Esa también es una realidad. Si bien frente al Cruz Azul Rayados no hace un mal partido en la vuelta, de hecho, es bastante bueno y supera a La Máquina, vuelve a dejar esa sensación de impotencia de que ese es su techo como técnico.

Rayados pierde la eliminatoria sobre todo en la ida. Regala prácticamente un tiempo y cuando quiere reaccionar, ya llega al Azul con la soga al cuello teniendo que ganar por diferencia de dos tantos.

El segundo encuentro fue mejor en el trámite que los celestes. El primer tiempo si bien no tiene remates francos al arco, empuja, mete a Cruz Azul en su área y está con la pelota dominada la mayoría del tiempo en campo rival.

Ya con las modificaciones – sobre todo la entrada de Aguirre – mantiene esa dinámica en el juego, pero ya poniendo a trabajar a Mier y finalizando sus jugadas. Se levantó del mazazo del tanto de Sepúlveda y consiguió dos goles a falta de poco más de 15 minutos. Pero se le terminó la gasolina y ya no le alcanzó para remontar.

Pero está ha sido una excepción. Los equipos del Tano Ortiz generalmente quedan eliminados sin meter las manos, por márgenes más amplios y en donde no hay duda que fue superado por el rival.

Con el América en las tres cae de fea forma por el contexto de las mismas llaves; goleado ante Pachuca, Chivas le remontó de forma increíble en el Azteca y un Toluca mediocre – al que luego le metieron 9 en la final – lo echó también en el Coloso de Santa Úrsula.

Y ahora con Rayados pierde siendo vapuleado en el BBVA ante Columbus en Concacaf, en esta ante Cruz Azul – aunque aquí siendo mejor y por un gol – y el torneo pasado en cuartos de final ante la revelación como el San Luis qué pudo terminar con una ventaja más importante tras haber desaprovechado varios contragolpes.

Esa es la duda que deja Fernando Ortiz. Si en algún momento podrá romper esa barrera mental y avanzar a una final. Creo que en esta se salva porque el rival de enfrente está en su mejor momento de la campaña, estuvo encima y se quedó muy cerca de remontar, además de que es el hombre de confianza de la dirección deportiva.

Sin embargo, esto puede cambiar y puede estar en las próximas horas fuera del equipo, y quizás con esto, muchos banquillos importantes por lo menos en México, se le pueden cerrar. Cuestión de perspectivas. Gracias y que Dios los bendiga.