Vivir con inmunidad de rebaño ante la realidad es muy peligroso. Ya que esa visión tan cerrada y sesgada del mundo, puede provocar consecuencias terriblemente trágicas para los intereses vitales de cada persona, institución o un grupo delimitado.

Eso es lo que increíblemente no entiende Xavi Hernández. Su Barcelona se cae a pedazos de manera imparable y no solo no le da soluciones a su equipo, sino que, además, en cada rueda de prensa, demuestra una falta de autocrítica preocupante para un entrenador como él por la importancia del encargo que ostenta a nivel internacional.

Vistos los hechos de la temporada que está a nada de terminarse, no puede salir a decir que han sido mejores que el Real Madrid y el Girona cuando has perdido esos 4 cotejos directos ante estos equipos, te han metido 13 goles en esos duelos y en un par de ellos te dejaste remontar teniendo una pésima gestión de tu ventaja, siendo superado en el trámite en la mayoría de esos minutos.

El Barcelona ha sido muy inferior a estos dos equipos, no sólo por el nivel, sino por su irregularidad semana a semana y que en los momentos claves de la temporada, los blaugranas no pudieron con la presión y se diluyeron como un azucarillo.

El Barca ha dejado de ganar en 12 partidos esta temporada en la Liga, fueron eliminados otra vez en la Champions por el PSG – aunque lograron clasificarse a cuartos de final tras varias campañas de no hacerlo – en la Supercopa fueron borrados por el Madrid en la final y en la Copa del Rey sucumbieron penosamente ante el Athletic de Bilbao.

Pero la cosa no acaba aquí, ya que el desenlace puede ser peor. De momento son terceros en la clasificación de Liga, y aunque tienen asegurada su participación en la próxima Champions League, pueden perder su pase a la Supercopa y perder – más si cabe – ingresos importantes a las arcas del club.

El panorama es negro para la institución de la Ciudad Condal. Ya que no podrán hacer grandes desembolsos para fichar en verano, tienen plantilla bastante mediana en cuanto a nivel futbolístico, a un entrenador mediocre tácticamente hablando, que en rueda de prensa es una calamidad y un presidente bufón que en lugar de advertir que se viene años difíciles, sigue alentando a la gente a creer que están para pelear por todo.

Por algo están como están, y lo más grave no solo es que los aficionados les crean el mensaje, sino que los futbolistas, sobre todo los jóvenes, que son los que lideran este proyecto por la situación financiera del club por lo menos los siguientes tres años, también se compran este discurso victimista, de baja grandeza y nula autocrítica, que no les permite prepararse como se debe y con ello compitan mejor en grandes escenarios.

Eso de entrada tiene que ver con tener a un técnico que lee muy mal los partidos, que pierde los estribos cuando las cosas van mal y que le echa la culpa siempre a factores externos ante las derrotas.

Pero especialmente y no se nos puede olvidar este punto, es que sus diagnósticos se mueven en base a sensaciones, percepciones y cuestiones intangibles que le reafirman que su fútbol es mejor que el de los demás, aunque siempre terminan derrotándolo por márgenes amplios. En fin, es el mundo de Xavi, y somos afortunados de vivir en él. Que sigan con su circo. Gracias y que Dios los bendiga.