Diego Valdés y Álvaro fidalgo son sin duda los dos jugadores más importantes del Club América. Son los futbolistas que mueven al equipo y le dan ese manejo de los tiempos del juego para dominar, controlar y aclarar en cualquier parte del campo.

Si bien tienen funciones distintas, tanto el chileno como el español son piezas que le dan claridad con la pelota y le facilitan la vida en el último tercio del campo a sus compañeros.

Ante Toluca ambos dieron una exhibición, Valdés desde la definición y ese último pase en zona ofensiva, y el español desde darle salida al balón, romper líneas con cambios de orientación y buena distribución para subir o bajar el ritmo al compromiso.

Se habla mucho de la salida del canterano del Real Madrid en verano. Cuenta con diversas ofertas en Europa y el jugador estaría muy entusiasmado con esa idea. Nada raro tomando en cuenta su nivel y cómo influye en diversas fases del juego.

Además de su buen trato de balón y de cómo le da fluidez al fútbol ofensivo al América desde el medio campo, también sabe meter fuerte la pierna, recupera balones y ayuda en la presión sin balón.

El sábado dio una exhibición en todos los registros y metió dos pases largos tremendos, que perfectamente te los podría firmar Xabi Alonso en sus mejores años. Uno en el segundo gol de Valdés y el otro en una ocasión que fallo el andino en el segundo lapso que era su tercer tanto de la noche.

Sin duda si se confirma su salida, será una muy sensible y a la cual será complicado encontrarle un reemplazo, porque en este lado del mundo, es difícil encontrar algún jugador tan dominante y preciso como el español.

Por su parte Diego Valdés es tremendo. Tiene gol, precisión para dar asistencias y sabe dónde colocarse para ser decisivo en la última zona de la cancha.

Si bien es cierto que a veces en partidos de eliminatorias desaparece más de lo normal, tiene talento de sobra para ser partidos muy completos.

El América fue superior en términos generales al Toluca. Más allá de que Malagón tuvo momentos de intervención bastante buenos, las Águilas generaron más y cuando tuvieron ventaja, se echaron unos metros para atrás y en el contragolpe liquidaron a un equipo ya regalado que no le quedó de otra que dejar esos espacios.

Demostrando una vez más que el equipo de André Jardine tiene el fútbol, el carácter y personalidad para sacar adelante los partidos sin importar la entidad del rival. Y gracias a eso es en gran parte a Valdés y Fidalgo. Se cuentan las derrotas con los dedos de una mano del conjunto del brasileño, increíble. Gracias y que Dios los bendiga.